Dos buenas noticias para la economía
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Dos buenas noticias para la economía

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Dos buenas noticias para la economía

04/10/2018
Actualización 04/10/2018 - 13:06

Lo que parecía casi imposible, sucedió el domingo pasado. Canadá se sumó al TLCAN en el último minuto y tenemos un nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México, el ahora denominado USMCA (United States, Mexico, Canada Agreement) o en español el AUSMC o cualquier combinación que les parezca (todavía). Es una gran noticia y se ha escrito ya mucho al respecto: que da certidumbre; que se mantiene el concepto de tarifas cero (salvo el tema del acero que está pendiente); que se mantienen reglas claras para la inversión y la resolución de controversias; que si bien se elevaron las reglas de origen y demandará ajustes en la industria automotriz, se mantiene el concepto original; que lamentablemente se alargó el periodo de las patentes para proteger a la industria farmacéutica norteamericana, y un largo etcétera. Como todo nuevo acuerdo tiene ciertos “perdedores” si se compara con el TLCAN, pero muchos menos si se compara con el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) que ya Canadá y México habían negociado con Estados Unidos, pero que Trump decidió interrumpir tan pronto llegó a la Casa Blanca. Es decir, en buena medida el nuevo acuerdo es muy semejante al TLCAN con las incorporaciones que ya están incluidas en el TPP. Pero la amenaza de que Estados Unidos dejara el Tratado, algo enteramente posible dada la insensatez de Trump, era un escenario muchísimo peor. Cierto, hay algunos puntos en los que México cedió, pero el balance es más que positivo.

Uno de ellos, que quien entiendo sólo Jesús Seade, el representante del nuevo gobierno para este tema, subrayó en sus declaraciones iniciales, es que el nuevo tratado eleva las barreras a la entrada a la región de Norteamérica, justamente por las reglas de origen que se impusieron. Eso va en contra de los países ajenos a la región, pues ahora se tendrá que producir un porcentaje mayor en América del Norte. Si México conserva su alta productividad en el sector, esa inversión externa vendrá a México, tal como ocurrió en los casi treinta años del TLCAN. Para limitar esto, Estados Unidos logró que se impusiera también la restricción de que un porcentaje alto debe ser provisto en industrias cuyos salarios sean de 16 dólares la hora, lo cual beneficia a Canadá y Estados Unidos y no a México. Es decir, por un lado hay más posibilidades y por otro las restringen. Veremos en poco tiempo cuál fue el impacto real para México de las nuevas disposiciones del nuevo acuerdo.

Pero en muchos otros sectores, en donde se percibirá a América del Norte como un bloque, lo más probable es que la inversión de fuera de la región llegue antes a México que a Estados Unidos o Canadá. Por ejemplo, la inversión proveniente de China, que ha aumentado fuertemente en el mundo por sus ambiciones de influencia política y económica en Asia, Europa y África, ha comenzado a llegar en cantidades importantes a América Latina en los últimos años. Según un reporte de BBVA España, la inversión china en AL alcanzó los 10 mil millones de dólares en los últimos cinco años. Todavía es una cifra relativamente pequeña comparada con su inversión en su gran proyecto de La Ruta de la Seda, que incluye transporte, infraestructura y energía en Europa y Asia. Pero es probable que la inversión china irá en aumento, sobre todo por la guerra comercial que ha desatado el presidente Trump en contra de ese país. Lo lógico es que la nueva inversión de China en México buscará llegar al mercado norteamericano por el “Mexican Trail”. Vamos a ver si es cierto. Y lo mismo podría ocurrir con otros países.

La segunda muy buena noticia es el anuncio de que el presidente electo López Obrador nominará a Jonathan Heath como nuevo subgobernador del Banco de México a partir del 1 de enero próximo. Es una buena noticia por la seriedad, capacidad y trayectoria de Jonathan que los del gremio le conocemos. Es un economista destacado, una persona inteligente, y creo que se le puede considerar como verdaderamente independiente de grupos específicos. Su trayectoria atestigua que cuando tuvo que tomar medidas fuertes para defender sus convicciones hace ya algunos años, lo hizo con profesionalismo y determinación. No me cabe duda que personas como él son esenciales en una institución del Estado mexicano tan importante como el Banco de México. Capacidad, determinación e independencia, mirando por el bien público genuino. Enhorabuena.

Ojalá Andrés Manuel López Obrador siga nominando a personas con estas características a los puestos claves de las entidades autónomas del Estado mexicano, y desde luego de los más altos tribunales del país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.