Opinión

Enfrenta sector de franquicias un desafío histórico

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McDonalds

El sector de las franquicias enfrenta uno de los retos más serios de los que a lo largo de su historia ha sorteado, como consecuencia de recientes decisiones dictadas en Estados Unidos. A pesar de que, de momento, éstas parecen constreñirse a esa jurisdicción, dada la gran influencia de ese país en la regulación de franquicias en otros, debe considerase como inminente que por contagio los mismos cuestionamientos sean trasladados a México. Además, en nuestro caso, al escenario legal existente convergen antecedentes directos y recientes.

El punto de debate se centra en la recomendación dictada hace 6 meses por la National Labor Relations Board, por virtud de la cual un empleado que demandó a una empresa operada bajo el modelo de franquicia, debe ser considerado ante de la propia franquicia como patrón sustituto. Esto se traduce en que cualquier empleado que considere demandar a su jefe directo, podrá involucrar en el litigio, en forma directa, a la empresa franquiciante. Bajo esa perspectiva, una franquicia como McDonalds, que suma más de 300,000 empleados en sus diversas franquicias en Estados Unidos, súbitamente incrementaría su responsabilidad laboral hasta niveles inmanejables. En el caso de ciertas industrias como la hotelera, el número de empleados por vía de modelos de franquicia alcanza en Estados Unidos los 600,000, resultado de los más de 11,500 establecimientos que operan bajo la modalidad, esto es, más del 40% del total de hoteles en ese país.

La figura de “patrón sustituto”, al igual que en México, supone que un empleado que tiene vínculos con dos o más empresas que actúan como sus patrones, a pesar de ser entidades independientes, puede involucrar a todos en una demanda laboral, bajo la perspectiva de que dichos patrones se beneficiaron de su trabajo. Es, por representarlo de manera muy gráfica, un efecto similar al que se ha definido para los llamados “outsourcing”.

Hasta hoy, las franquicias se habían mantenido al margen de la figura de “patrón sustituto”, limitando la responsabilidad laboral a la empresa franquiciataria que directamente contrataba al empleado. Sin embargo, este nuevo enfoque considera que el franquiciante tiene también un vínculo directo con el trabajador, ya que lo capacita, lo dirige muchas veces en sus operaciones cotidianas, le impone estándares, lo califica e incluso lo despide o puede promover su despido. Todos esos ingredientes, mas el punto de que el franquiciatario y el franquiciante “comparten” utilidades y operan bajo la misma marca, genera este escenario en el que ambas partes deben responder laboralmente de las contingencias.

Las consecuencias que esta medida podría tener, de generalizarse, están siendo consideradas por entidades como la Internacional Franchise Association (IFA), como catastróficas, porque pegan en la línea de flotación del modelo de franquicias, que jurídicamente ha sostenido la independencia del franquiciatario como uno de sus bastiones conceptuales y operativos. En el caso de México, ante la ausencia histórica de políticas públicas en el sector, tendrán que ser los primeros casos planteados ante Juntas de Conciliación y Arbitraje, y jueces, las que sienten precedente.

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