Opinión

Energía en riesgo


 
 
La energética, no telecomunicaciones ni educativa, es la reforma prioritaria del gobierno de Enrique Peña Nieto. Junto con la fiscal, es necesaria para financiar la agenda social y detonar crecimiento económico. Sin ellas, la retórica para combatir la pobreza y generar mayor competitividad, es eso: deseos sin sustento.
 
América del Norte será el mayor productor de energía del mundo para 2025, con o sin México. Será uno de los cambios más profundos del siglo XXI por sus implicaciones económicas, sociales y de seguridad global. México puede ser parte de ese cambio y aprovecharlo para su beneficio, o rezagarse envuelto en la retórica de la soberanía del petróleo.
Quizá para construir el entorno propicio y también para contar con más tiempo para su diseño, la nueva administración postergó la iniciativa energética y puso por delante la agenda de la oposición. Políticamente correctas, las reformas en educación y telecomunicaciones han generado aplausos y el gobierno ha propiciado un ambiente de diálogo bajo el paraguas del Pacto por Mexico.
Pero la apertura del gobierno con la agenda de los otros, no encuentra reciprocidad en el caso de algunos segmentos del PRD. Sin conocer la propuesta del Ejecutivo, se convoca ya a la resistencia. Ávido de reflectores, Marcelo Ebrard, político inteligente y progresista, esboza una falacia: equiparar inversión privada con privatización y asume la posición conservadora de López Obrador de que la única inversión buena es la pública y que debe combatirse cualquier modalidad de participación privada en Petróleos Mexicanos (Pemex).
Cuando el Ejecutivo finalmente presente la iniciativa energética, la tensión al interior del PRD se acrecentará. Si los últimos meses han sido difíciles para Gustavo Madero, presidente del PAN, los siguientes lo serán para Jesús Zambrano, líder del PRD. Asediado por un AMLO que necesita motivos para relanzar su lucha contra la “mafia del poder” y un Ebrard ansioso por regresar al debate nacional, Zambrano será forzado a asumir un discurso rijoso frente a la propuesta del gobierno, sea cual sea su contenido. No importa qué diga, los adversarios dirán que la iniciativa busca privatizar el petróleo.
La causa nacionalista podrá sumar apoyos entre el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), los maestros disidentes de Michoacán, Guerrero y Oaxaca, e incluso entre policías comunitarias, todos ellos en busca de banderas para movilizar y azuzar. El coctel puede derivar en tensión, riesgos de violencia y un ambiente de confrontación. Es muy probable que antes de que sea votada, la propuesta de reforma energética haya causado ya un rompimiento del Pacto por México. Es imposible que el PRD pueda avalar una reforma de fondo, que para serlo requiere contemplar alguna modalidad de inversión privada. Que así sea no es una mala noticia, porque buscar el consenso en un tema tan controvertido podría resultar en una reforma irrelevante. No obstante, la reforma puede ser aprobada por el PRI y el PAN.
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La corrupción, no la inversión privada, es el mayor riesgo a la soberanía energética, eso es, a que los mexicanos sean los beneficiarios de la renta petrolera. Una vía para contrarrestar las críticas “nacionalistas” es incluir en la propuesta de reforma medidas de integridad que ataquen los agudos problemas de corrupción al interior de Pemex. Mostrar que hoy existe ya un problema de captura de los beneficios de la riqueza petrolera por algunos contratistas, funcionarios y líderes del sindicato. Que la corrupción no tiene nacionalidad y que tan corrupta es una empresa pública con o sin capital privado, cuando no existen mecanismos que restrinjan el cohecho, el peculado y el nepotismo.
Los mexicanos están hartos de la corrupción. El discurso nacionalista de López Obrador es eficaz porque envuelve en un mismo papel la reforma de Pemex, con la corrupción y con las imágenes de abuso del poder de las clases privilegiadas. El discurso de la soberanía debería transformarse en uno de integridad, para que la renta petrolera sirva para inversión en educación y salud, y no para enriquecer a algunos proveedores, funcionarios y miembros del sindicato que mediante sobornos tienen capturada a la empresa.
 
 
Twitter: @LCUgalde