Opinión

Energía, autos, ciudades

   
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CIUDAD INTELIGENTE

Para finalizar el conjunto de tendencias que me parecen interesantes para comprender mejor este año, a nivel mundial, creo que vale la pena mencionar algunas líneas en cuestión tecnológica.

Debido a que hay muchas personas preocupadas por el calentamiento global, tal vez lo más importante es informar que desde hace poco más de veinte años la intensidad energética se reduce. Se trata de cuánta energía se requiere para producir, y por primera vez en la historia humana, desde 1990 utilizamos menos energía para producir más bienes y servicios. Gracias a ello, aunque se espera que la economía mundial siga creciendo, el consumo de energía lo hará muy poco, o incluso puede ser que se reduzca. Así ha sido, le digo, desde hace veinte años.

Por otra parte, la producción de electricidad por medios diferentes del consumo de combustibles fósiles está en una fase exponencial de crecimiento. Aunque hoy apenas 3.0 por ciento de la energía mundial proviene de fuentes alternas (no cuento ni hidroeléctricas ni nucleares), la tasa de crecimiento es de dos dígitos, frente al estancamiento del petróleo y gas, y la contracción en el consumo de carbón.

Son dos grandes noticias: menos consumo de energía y una mayor proporción de ésta que proviene de fuentes que no generan CO2. Eso significa que la acumulación de bióxido de carbono a la que se atribuye un alza muy rápida de temperatura será menor. Y puesto que las mediciones que tenemos indican que estamos por debajo de los escenarios del IPCC4, parecería que debemos preocuparnos un poco menos por este problema, y aprovechar las energías de ambientalistas en otras direcciones igualmente importantes, como es el uso de la tierra, la contaminación de fuentes de agua, o el manejo de desechos sólidos.

En la misma dirección está el crecimiento, también exponencial, en la producción de vehículos eléctricos. Poco más de 1.0 por ciento de los autos que se producen son de este tipo, pero la tasa de crecimiento es extraordinaria, de forma que irán desplazando a los que usan combustibles fósiles, ayudando aún más a la tendencia que veíamos. Muy pronto, uno de cada diez automóviles nuevos será eléctrico. A un ritmo mucho menor, avanzan los autónomos, cuyo efecto sobre las ciudades será extraordinario.

Usted ya ha visto el impacto de las tecnologías de comunicación en el uso de los autos: desde nuevas formas de alquilar vehículos hasta servicios de transporte, pasando por apoyos a quien maneja. No es difícil que en muy poco tiempo el auto pierda el lugar de honor que tuvo durante el siglo XX. Y la transformación que eso implica de ciudades, formas de producción, viviendas y costumbres, será muy interesante.

Ya platicamos las tendencias geopolíticas, económicas, sociales, y ahora tecnológicas para los próximos años. Lo que creo que no deja duda es que el siglo XX no sólo ya no existe, sino que es imposible regresar a él. Ni hay un mundo bipolar, de izquierda y derecha, ni el estado de bienestar de entonces es factible ahora. Ya no vivimos en un mundo de medios masivos, con producción masiva, quemando combustibles fósiles sin límite. Ahora es un mundo de redes, con producción hecha a la medida, que depende cada vez más de la electricidad que se produce con sol y viento. Ya no hay crecimiento poblacional, sino envejecimiento. Prácticamente no hay pobreza extrema en el mundo, pero tampoco se ha consolidado una clase media fuera de los países occidentales desarrollados.

Nada de eso apareció en este 2018, sino durante las dos décadas previas. No hay regreso. Con base en todo esto que hemos platicado, será mejor cualquier análisis acerca de las decisiones que tomaremos en México este año. Eso haremos.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey

Twitter: @macariomx

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