Opinión

Encuentros y desencuentros en Ensenada


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Valle de Guadalupe

El mes pasado viajé a la Tierra del Vino Mexicano, Ensenada, invitado por la Universidad Autónoma de Baja California para participar como parte del jurado del único concurso de vino que se realiza en México.

En el municipio de Ensenada se producen más del 80% del vino mexicano, cada vez más productores se suman a la lista de entidades que realizan el sueño de transformar al jugo de la uva en alcohol.

Una de las visitas más fascinantes fue a las nuevas instalaciones de Monte Xanic, que además de los estándares de calidad con los que ya cuenta, se propuso estar a la altura de las mejores bodegas del mundo con infraestructura enoturística para recibir amantes del vino interesados en conocer sus quince etiquetas. Con una terraza para ver los mejores atardeceres del Valle de Guadalupe, un paradisiaco lago y unos muy placenteros vinos –para el calor a mi me encantó descorchar una botella de Viña Kristel disfrutando la puesta del Sol-, lograron que Monte Xanic sea hoy un punto indispensable para visitar cuando viajen a Ensenada.

Otros encuentros muy agradables con pequeños productores como Viña Liceaga con su extraordinario Merlot Gran Reserva 2008, confirman la calidad mundial que alcanza el vino mexicano.

A pesar de las condiciones adversas en el campo como la gravísima falta de agua, los productores ensenadenses en general están haciendo un esfuerzo loable para producir vino mexicano.

La calidad en nuestros vinos es innegable, pero la mayoría de los productores han optado por permanecer en un área de confort donde el consumidor mexicano continúa con la percepción de que el vino mexicano es un producto caro y además la franca división entre los productores no permite que se consolide como una opción para el cliente.

Los apoyos del gobierno federal son incipientes, y pequeños productores se quejan que para obtener fondos de estos programas, productores que fungen como gestores les cobran una cuota adicional.

Durante años he presenciado un desencuentro entre productores de vino mexicano que lejos de mejorar empeora, situación que frena gravemente al sector al acentuar la débil posición del país dentro de los principales productores vinícolas en el mundo. Contamos con un potencial de producción y consumo que exige de los protagonistas hacer a un lado las diferencias e identificar las soluciones conjuntas que fortalezcan el vino nacional.

México necesita vino de calidad a precios que puedan competir con vinos extranjeros con precios muy competitivos. Para ello es fundamental un sector unido que deje a un las diferencias personales y se unan por una causa común: el vino mexicano. Por eso cuando piensen en vino decidan por México. ¡Salud!


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