Opinión

¿Encadenado a tus finanzas? Libérate

 
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 [140 millones de personas en EU tenían previsto hacer compras durante el fin de semana de 4 días que comenzó el Día de Acción de Gracias. / Reuters]  

La preocupación sobre el dinero parece a veces una carrera de galgos; perseguimos a una liebre que jamás se alcanzará. Bajo este escenario, el comportamiento tiende a ser únicamente reactivo, es decir estamos siempre lidiando con problemas en lugar de construir soluciones de largo plazo.

Vivir siempre en lo urgente mata cualquier posibilidad de dejar tiempo a un proceso de planeación, por eso debemos atender lo inmediato, sin descuidar los arreglos que permitan romper la inercia de “correr detrás de la liebre”.

El primer paso es hacer una lista de pendientes por áreas y catalogar la premura de cada una de ellas así como el impacto significativo que tendría ponerlas en orden.

El ejercicio puede ser estresante pero será el inicio de la solución.

Veamos algunos ejemplos.

1.- Tarjetas: Es sin duda “el grillete” financiero más frecuente. Es fácil caer en la tentación de pagar el mínimo solicitado por el banco y ver cómo se va elevando el adeudo. Una buena parte de la angustia puede eliminarse si liquidamos por completo cada mes el saldo al corte. Evalúa el sacrificio de perder liquidez o incluso tomar otro crédito menos oneroso con la finalidad de liquidar y salir de manera paulatina.

2.- Recibos: Es curioso, porque aunque sabemos el requerimiento de pago de servicios con regularidad ponen en aprietos a las finanzas personales. En principio, es tenerlos registrados en el presupuesto para prever el flujo necesario y segundo bajar los consumos o prescindir de algo. Hoy, además del pago de luz, agua y gas, hay una infinidad de cuotas como Internet, celulares, televisión, música, entre otras.

3.- Deudas: Deber no es malo, si se tiene claro los motivos y el costo.

Hay que echarle un vistazo a la estructura de los pasivos para analizar si es posible reestructurar o si conviene pagar anticipadamente.

4.- Compras intempestivas: Una razón para los desequilibrios son los gastos sin análisis. Muchas veces tomamos decisiones con un alto contenido emocional y adquirimos muebles, electrónicos o vacaciones que escapan de la capacidad económica familiar.

Conviene sopesar este tipo de elecciones con el presupuesto.

La invitación es darle la vuelta a la relación con nuestras finanzas para olvidarnos de la falta de liquidez y preocupación sobre los pagos futuros.

Tengamos claro que conocer el problema es un gran avance, pero la acción es la que da fin a las angustias.

Twitter:@finanzasparami

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