Opinión

En París y Ayotzinapa protestamos consecuencias y no causas

La colosal reacción al ataque terrorista en París tiene un claro paralelo con la que la masacre de Ayotzinapa tuvo en México. Ambos eventos lograron movilizar a la sociedad civil y en ambos casos la sociedad lo está haciendo por el motivo equivocado. En los dos casos hay poderosos grupos jalando los hilos y buscando que nada cambie.

Empecemos por París. Los jóvenes que perpetraron el horrible asesinato de los caricaturistas de Charlie Ebdo no fueron más que carne de cañón. Fueron reclutados, entrenados, armados y puestos en esa situación por quienes tienen intereses mayores. El asesinato no ocurre porque las caricaturas de la publicación ofendieron a musulmanes fundamentalistas; el evento se utiliza como un pretexto para realizar un horrendo acto que buscará recluir a la ya guetificada población musulmana; provocará mayor aislamiento y más discriminación; llevará a que más jóvenes en las banlieues francesas pierdan la esperanza y estén dispuestas a actos extremos que les permitan, al menos por un breve instante, dejar de ser invisibles.

Los musulmanes extremos sirven desde grupos como ISIS que pueden catalizar su ira, hasta a Al Qaeda, Hamas o Hezbollah que encuentran su esencia y engendran su poder en el terrorismo y violencia; sirven incluso a la derecha israelí que tiene pretexto para cerrar la puerta a facciones más moderadas que si prosperaran los harían ver fuera de lugar. A unos y a otros conviene que prevalezca la miseria, que no haya oportunidades, que la movilidad social sea un lejano sueño.

En México ocurre lo mismo. Enfocamos nuestra ira en la violencia, en las manifestaciones de barbarie extrema, pero ni siquiera volteamos a ver las causas que la permiten y provocan.

La sangre vital del narcotráfico y del crimen organizado es también la marginación, la falta de oportunidades, el abuso, la discriminación, la ignorancia. Los dogmáticos miopes que abundan en redes sociales crucifican al gobierno, pero condonan las nefastas actitudes del SNTE y la CNTE que perpetúan la ignorancia e imposibilitan cualquier noción de progreso y movilidad social; avalan los privilegios de sindicatos corruptos antidiluvianos a los que no les importa el progreso o la competitividad, que buscan preservar privilegios y canonjías. Las bandas de criminales se nutren también de esos jóvenes cuya única posibilidad de dignidad surge cuando tienen un arma de alto poder en la mano.

Peña Nieto presentó cinco objetivos genéricos y superficiales, y llamó a su cuerpo diplomático a “disipar dudas”, invitándolos a que evadan el tema crucial: el hecho de que el presidente y el secretario de Hacienda se rehúsan a explicar por qué su principal contratista les financió la adquisición de caras propiedades. Este acto es el epítome del conflicto de interés aquí y en China. No enfrentarlo los maniata para articular una política seria contra la corrupción, que da origen al narcotráfico, al crimen organizado, a la infiltración de éstos en la política y al uso de recursos de procedencia ilícita en elecciones.

Al traer "la cola entre las patas", los dos políticos más importantes del país actúan con la cautela engendrada por la culpa. No se atreven a ponerle límite a los sátrapas que amenazan con evitar que haya elecciones en Guerrero, o a los salvajes que toman carreteras y plazas públicas en Oaxaca; ante la amenaza de que se altere el statu quo medieval que hace a los niños de este estado los más ignorantes del país. La administración no aplica la ley, por miedo a que se interprete como represión, y ésta sea la chispa de algo mayor.

Condenamos la violencia, pero no nos damos cuenta de que si no acabamos de tajo con el cáncer de la corrupción cancelamos cualquier posibilidad de progreso para el país. La corrupción mata, incluso, a las reformas logradas.

El tiempo se agota. La economía mundial entra, sin duda, en la siguiente fase de la crisis que comenzó en 2007. La deflación mundial es muestra de un desplome en la demanda mundial que puede, fácilmente, convertirse en una nueva crisis aun mayor a la original. Ante la caída de los precios del petróleo y la baja en la producción, y con un año más de crecimiento económico mediocre, el gobierno de México podría perder 20 por ciento de sus ingresos fiscales totales. Difícilmente se reducirá el gasto clientelar. Osorio Chong acaba de crearle 15 mil plazas, de la nada, al Sindicato Mexicano de Electricistas. Este es un gobierno que está a años luz de gastar en forma eficiente. En un año en el que se generó un déficit fiscal de 4.5 por ciento del PIB crecimos 2.2 por ciento. Si no es éste un año en el que se tienen que erradicar comisiones y transparentar licitaciones, ¿cuándo lo será?

La corrupción nos está ahogando. Es ése el problema. La violencia es sólo una manifestación más de ésta.

Twitter: @jorgesuarezv