Opinión

En lunes

 
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Jorge Emilio González.

Hay lunes que le pesan a Gil como si fueran diez lunes. Ni el mullido sillón ni el amplísimo estudio pueden derrotar a diez lunes con su montaña de compromisos, con su montaña de promesas, con su montaña de trabajos y contrabajos. Después de esta confesión un tanto bochornosa, Gil pasa a lo barrido. Oigan esto que Gilga leyó en su periódico Reforma: “la Unidad de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral acreditó que el Partido Verde recibió financiamiento ilegal por 101 millones de pesos de sus fracciones parlamentarias para adquirir 270 mil spots en Televisa y TV Azteca. Este es el argumento central del dictamen que será votado este domingo por la Comisión de Fiscalización del organismo electoral y por el que se le impondría al Verde una multa de 202 millones de pesos”.

Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: aquí hay complejidades. El Partido Verde es el resumidero de todos los defectos de la joven democracia mexicana, representa el descrédito de la política, retrata el cretinismo de los políticos mexicanos y su cinismo desvergonzado. Correcto. Gil sabe que no cabe en el lunes ningún optimismo, pero lo cierto es que las trapacerías, ilegalidades, transas y fullerías del Partido Verde y sus asesores electorales han recibido castigo. En tres meses, los cenutrios (gran palabra) del Verde han acumulado sanciones por casi cien millones de pesos. Si la nueva punición prospera, los cenutrios del Verde habrán perdido en la suma de castigos el equivalente a 87 por ciento de su presupuesto anual. Ahora mal (al-al): Gilga se pierde en el laberinto de su desconocimiento: ¿las medidas cautelares del INE son definitivas? No, pues el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tiene la última palabra, ¿cierto?

El remedio y el trapito

Si Gil ha entendido algo, cosa altamente improbable, las trampas del Verde no han quedado impunes, todo lo contrario. ¿Esto es una buena o una mala noticia? No hay que ser Voltaire para reconocer en el INE y sus unidades fiscalizadoras un triunfo de la decencia. Gamés cavila: el problema no es que existan el robo, la mentira o la ilegalidad, sino que no se castiguen.

El mundo, medita el filosófico Gilga, es un lugar donde abundan los trampantojos y las estratagemas. Pensar que se pueden erradicar de la vida las trampas es un pensamiento al menos trivial; exigir que se castiguen para desalentar sus repeticiones activas, un acto jurídico y político. Desgarrar las vestiduras porque nuestros políticos, o la mayoría de ellos, avanzan como un atado de mulos corruptos es una buena catarsis, pero una reflexión enana. La catástrofe política consiste en el mal impune. (¿Cómo ven a Gil repartiendo aforismos a diestra y siniestra? Aigoeei).

Transido de pasión política, Gamés trepó al mullido sillón y desde lo alto, con el dedo flamígero de Zarco, señaló al porvenir (señalar al futuro siempre le da un toque dramático a la expresión oral). Lectora, lector: votar por el Verde es votar por la trampa, regalarle un voto al PRI, premiar la transa, encumbrar la miseria política. Es lunes y Gilga está desatado.

Medina

Gamés leyó la noticia con los ojos de plato. Antes de iniciar su sexenio como gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina vivía en una casa valuada en cinco millones de pesos. Años después, mediante polvos mágicos, dónde quedó la bolita, sombreros de mago y alguno que otro negocio, a cinco meses de que termine su mandato, Medina adquirió una propiedad valuada en unos 20 millones de pesos en el exclusivo sector Las Misiones, un club de golf en el Municipio de Santiago.

Gil lo leyó en su periódico Reforma: también se dio a conocer que el gobernador compró un terreno de 36 hectáreas en 3.2 millones de pesos. Muy bonito: síganse comprando casas en exclusivos fraccionamientos, no dejen, se ve muy bien y sobre todo ayuda a mejorar muchísimo la imagen del nuevo PRI que es el viejo PRI que es el mismo gato en la oscuridad. Caracho, el ingreso total de Medina como gobernador asciende a 8.8 millones de pesos. Lo dicho: un acto de magia de esos que envidiaría David Copperfield.

Medina terminará los años de su gobierno y se instalará en su nueva casa de 20 millones sin dar cuentas a nadie. El jefe de la Oficina Ejecutiva del gobernador, un señor Jorge Domene, afirmó que el mandatario pudo comprar la casa grande vendiendo unas casitas. Por si usted no lo sabía así se hacen las grandes fortunas, con fortunas pequeñitas, y las pequeñitas con las minifortunas. El problema es cuando el funcionario público no puede explicar de dónde salieron las mini, las pequeñas y las grandes fortunas. A todo esto se le llama impunidad y equivale a la indecencia de la vida política mexicana.

La máxima de Baltasar Gracián espetó dentro del ático de las frases célebres: “La fortuna se cansa de llevar siempre a un mismo hombre sobre las espaldas”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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