Opinión

En las alturas de China
(y III)

 
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China. (www.ejecentral.com.mx)

En las últimas tres décadas China ha sido el país con el mayor crecimiento económico sostenido de la historia moderna. Además ha sido el que más rápido ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza. En este proceso se ha hecho acreedor a un sin número de críticas especialmente de políticos y académicos de Occidente. Éstos aseguran que el éxito de China se debe principalmente a prácticas económicas desleales entre las que se encuentran políticas mercantilistas, subsidios a sus empresas manufactureras, manipulación de su moneda, pirateo de productos y espionaje tecnológico.

A muchos de estos críticos parece olvidárseles que, es precisamente utilizando estas mismas estrategias, que la gran mayoría de los países occidentales llegaron a donde están hoy. Por ejemplo, Inglaterra utilizó no sólo el mercantilismo sino también el colonialismo (acuérdense de la guerra del opio) y uno que otro pirata convertido en caballero de la reina (remember Sir Francis Drake). Hoy gracias a WikiLeaks y E. Snowden, sabemos del espionaje de  Estados Unidos. Lo que ha cambiado es la tecnología, no las tácticas ni las estrategias.

Hoy al igual que China y otros países desarrollados, Estados Unidos manipula su moneda a través de la oferta monetaria y la tasa de interés. A menos que los expertos crean que el “mercado” lo representan los seis miembros con voz y voto de la Reserva Federal Estadounidense.

Una variable indispensable para que exista crecimiento económico es el ahorro. Gran parte del relajo económico en el que nos encontramos y según yo, seguiremos estando por lo menos otra década, lo generó la cultura occidental del instant gratification (gratificación instantánea) que conllevó al exceso de endeudamiento de Estados Unidos y otros países de la OCDE.

El ahorro ha marcado la gran diferencia entre China y los países occidentales. Con un ingreso per cápita menor que cualquiera de los países de la OCDE, China ahorra más de 50 por ciento de su PIB, clasificándose como la más alta de todas las economías. Esta alta tasa ha excedido el nivel de inversión en el país, causando una brecha en el ahorro/inversión. Además ofrece una clave para entender el desempeño económico y los desequilibrios de China. Éste no sólo está estrechamente relacionado con la liquidez y la inversión, sino que también ayudó a financiar el crecimiento, mientras mantenía inflación baja. Para compensar parte de su déficit de ahorro, muchos países desarrollados utilizan sofisticados esquemas financieros offshore para atraer dinero lícito e ilícito a sus países (www.financialsecrecyindex.com). Seguramente China seguirá el ejemplo, como ya lo hacen Singapur y Hong Kong. Pero por lo pronto es justamente el alto nivel de ahorro el que le permitirá mantener un crecimiento moderado y sostenido.

China tiene muchas fichas y estrategias para resistir los embates financieros mundiales. En las últimas dos décadas, China pasó de ser un país deudor neto de 10 por ciento a ser un acreedor neto de 30 por ciento.

La perspectiva histórica de corto versus largo plazo tiene diferencias remarcables entre China y los países occidentales; para éstos el crecimiento exponencial que tuvo es sorpresivo. Y ahora les inquieta la “desaceleración”. Para los chinos, en cambio,  este crecimiento y “desaceleración” no es extraordinario ni les preocupa. A través de la historia, su país ha sido una potencia económica líder; solamente ha habido un paréntesis de alrededor de 300 años, mientras fueron colonizados por los países occidentales. Eso es todo.

Twitter: @JaqueRogozinski

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