Opinión

En las alturas de China (II)

 
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Acero

Mucho se especula acerca de los principales motivos de los bajos precios de los commodities y la volatilidad de los mercados financieros.

Los analistas consideran que se debe a la desaceleración de la economía china. Algunos además, hablan de un posible agotamiento del modelo chino.

Permítanme una vez más dar una explicación distinta a las establecidas por las teorías convencionales.

Si uno considera la planeación estratégica de China en el largo plazo, pareciera que está creciendo menos porque así decidió hacerlo. En 1977 durante el 11º Congreso Nacional del Partido Comunista Chino (PCC), Deng Xiaoping determinó la importancia de la modernización del país y los congresistas decidieron escribir en la Constitución las llamadas cuatro modernizaciones. Literalmente por escrito, China estableció que duplicaría su PIB entre 1980 y 1990, volvería a duplicarlo entre 1990 y 2000 y complementaría la modernización del país entre el año 2000 y 2050. De acuerdo al Fondo Monetario Internacional, las metas de crecimiento económico establecidas no sólo fueron cumplidas, sino rebasadas ampliamente.

En cuanto a otros compromisos, algunos fueron modificados, dado que de 120 proyectos programados no todos fueron exitosos. Por ejemplo, China no logró la meta pretendida de acercarse al nivel de desarrollo de la ciencia y tecnología occidentales. En la revisión, China apostó a una más veloz inserción global con políticas de incentivos para la radicación de negocios internacionales, la cual terminó siendo efectiva.

En 2002 y posteriormente en 2007, el PCC estableció que las metas estratégicas para el desarrollo económico y cultural de la nación eran “estabilizar el nivel obtenido y desarrollar una sociedad con un modesto nivel de riqueza más elevado, que traería ventajas a más de mil millones de personas, antes del centenario del partido”, en 2021.

Además, también se determinó un cambio del enfoque de crecimiento económico a la mejora de la calidad de vida y del medio ambiente. Así lo confirmó el vicepresidente Li Yuanchao, en la reciente reunión del Foro Económico Mundial en Davos donde dijo: La economía china ha entrado en una fase de “nueva normalidad con un tipo de crecimiento que intentará concentrarse más en la calidad que en la velocidad del mismo”.

Hoy, el enfriamiento de la economía china podría entonces estar relacionado con esta planeación estratégica de largo plazo. En todo caso, el asunto central radica en la flexibilidad con que China asume su planificación.

Otra característica del modelo chino bautizado por Deng Xiaoping como “cruzar el río tocando las piedras”, ilustra el mismo punto. En este proceso, el gobierno anuncia una nueva iniciativa, con pruebas piloto ensayo/error en algunas provincias y ciudades. Un ejemplo de esto fue la instrumentación del impuesto predial, que antes de promoverlo a nivel nacional China lo hizo en algunas ciudades como Shanghái y Chongqing. (Como lo expliqué en la columna anterior el impuesto predial no existía en China antes de 2011). Si el proyecto funciona, se nacionaliza recogiendo ahí las experiencias positivas y corrigiendo los errores cometidos. En vez de direcciones y metas inflexibles, este procedimiento permite al país ir tanteando el terreno en el marco de estrategias de largo plazo para dar con la mejor manera de resolver un desafío.

Por eso me digo que mejor hay que mirar a China con detenimiento confuciano, pues puede que nuestros juicios con perspectiva occidental de gratificación instantánea nos empañen el cristal para la lectura de un mundo tan distinto.

Twitter: @JaqueRogozinski

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