Opinión

En esta esquina: Thaddeus Arroyo; en esta otra: Daniel Hajj

 
1
 

 

ME. ¿Cómo le fue a América Móvil en México? Te lo explicamos en seis gráficas.

Ayer, mientras la Sonora Santanera se aprestaba a interpretar durante la transmisión del noticiero Primero Noticias de Carlos Loret de Mola la canción que dice “la arena estaba de bote en bote, la gente loca de la emoción; en el ring luchaban los cuatro rudos, ídolos de la afición”, parecía por un momento que se trataba de una premonición financiera, de un adelanto de lo que vendría minutos más tarde en la Bolsa Mexicana de Valores, que abrió el mercado para observar un fenomenal desplome de once por ciento en las acciones de América Móvil, la empresa de Carlos Slim que durante la jornada daba cuenta del desencanto de los inversores tras los resultados financieros reportados un día anterior.

Pero, ¿qué es exactamente lo que estamos atestiguando? Creo que no es otra cosa sino los primeros resultados de la dinámica competitiva de una industria donde finalmente hay un retador de peso: AT&T. Miremos algunos datos ilustrativos.

En el reporte financiero de hace un año, América Móvil había dicho que contaba con 72 millones 74 mil suscriptores, y que esa cifra era casi uno por ciento superior a las líneas activas que tenía en la Navidad de 2014; es decir, había crecido. Pero este año el comportamiento es diferente. Si bien esta empresa que encabeza Daniel Hajj terminó marzo de 2016 con 73 millones 495 mil pesos (lo que representa un aumento de dos por ciento contra el año pasado), la cifra es menor en 0.3 por ciento al número de suscriptores que tenía hace tres meses.

Quizá la conclusión más sólida que se puede obtener en este momento es que América Móvil ya no tiene garantía de crecimiento sostenido en número de líneas, como la solía tener antes de la reforma constitucional en telecomunicaciones y antes de la poderosa llegada de AT&T a México.

No hay duda de que la empresa de Carlos Slim ha tenido también una estrategia para retener a millones de clientes leales. Muchísima gente y empresas le prefieren; no se han ido, ni se irán de Telcel. No obstante, las acciones de mercado que ha activado la firma que encabeza Thaddeus Arroyo han empezado a significar una interacción competitiva que ya genera resultados.

AT&T ha dicho este año que se requiere algo más para acabar con el dominio de Slim. Probablemente ya no sean más leyes, sino acciones ejemplares de parte del IFT. No obstante, ahora que inicia la nueva gran tendencia del internet de las cosas (IoT), es posible que veamos un capítulo más en esta función de lucha. La primera caída fue la transformación regulatoria, que ya ocurrió. La segunda es la dinámica competitiva frente a la base de clientes existente. La tercera será la conectividad de todo lo que nos rodea.

La función será sin límite de tiempo.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

También te puede interesar:
Peña retoma el control financiero de los estados
El SAT y la velocidad de facturación en tres actos
Arabia Saudita, con cambio estratégico