Opinión

En entredicho la alianza PRI-PVEM

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Arturo Escobar, subsecretario de Prevención del Delito de la Segob. (Archivo/Cuartoscuro)

Se puede especular sobre la dimisión de Arturo Escobar al cargo de subsecretario de Gobernación; sin embargo, lo que es un hecho es que su salida y los motivos que lo orillaron a renunciar, pegan directamente en la línea de flotación de la relación política que existe entre el PRI y el PVEM, así como prende los focos de alerta para el partido en el gobierno ante la proximidad de las elecciones para gobernador que habrá en 12 entidades el próximo año y no se diga para los comicios del 2018.

Por más que César Camacho se desgañite diciendo que la acción de la FEPADE contra el exvocero del Verde no afecta la relación entre ambos partidos, los acontecimientos que se han venido suscitando en los últimos días dicen lo contrario.

El líder de la bancada priista en la Cámara Baja señaló a los reporteros que el caso en el que está involucrado Arturo Escobar es de carácter judicial y que está en manos de la Procuraduría General la República. “Queremos apelar a la legalidad y lo que pedimos, es lo que pediríamos para cualquier ciudadano, que es la investigación exhaustiva y dominada por la ley”.

Dijo que no debe haber consignas ni para inculpar ni para exculpar, y recalcó que esto es un asunto que no afecta en modo alguno la relación entre el Partido Revolucionario Institucional y el Verde Ecologista, porque “se ha tenido una consistente alianza electoral programática y ahora legislativa en esta Cámara, donde las fracciones mantienen una permanente comunicación, se respetan y dialogan permanentemente para encontrar las coincidencias y poder respaldar iniciativas del Ejecutivo o dictámenes producto de la deliberación sobre iniciativas radicadas en nuestra propia Cámara o minutas recibidas del Senado”.

Y no hay por qué dudar de su dicho, empero en las alturas, en donde se tomó la decisión de proceder contra Escobar, piensan lo contrario y seguramente valoraron que a través de este camino pueden capitalizar el desprenderse de un funcionario que en lugar de aportar a la Secretaría de Gobernación experiencia y resultados, provocaba escozor por todos los negativos que acarreó su designación, y más allá que la coalición con sus aliados ya no rendirá los mismos resultados.

Estamos ante un escenario postelectoral en el que el éxito alcanzado por el PVEM en los pasados comicios del 7 de junio afectó directamente al PAN de Gustavo Madero y al PRD de los Chuchos y, por supuesto, a Morena del Peje, por todas aquellas presidencias municipales y distritos electorales que perdieron a costa del Verde. Tan sólo en la Cámara de Diputados tienen 47 curules, cifra inédita en los anales de su historia política. De ese tamaño fue el agravio propiciado por el partido del Tucán e, indudablemente, uno de los artífices de esa victoria fue el mismísimo Arturo Escobar.

Desde luego, la forma o el método que se usó para alcanzar tales resultados, es lo que provocó la acusación de la FEPADE y que en los próximos meses se verá el desenlace de la controversia.

En este contexto se explica la virulencia de los ataques pronunciados ayer en San Lázaro, por el propio Madero y Marko Cortés, así como de Francisco Martínez Neri, coordinador del PRD, quienes exigieron el retiro del registro como partido político al PVEM.

No hay ninguna duda que en este tema hay tres grandes perdedores: Arturo Escobar, el PVEM y, aunque ahora no lo vislumbran, el propio PRI. Tal vez por eso se tomó la decisión en estos momentos y no en la víspera de las elecciones del próximo año. En cualquiera de los casos se puso contra la pared al mejor aliado político que ha tenido el tricolor y, obviamente, los gobiernos priistas.

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