Opinión

En el burlesque

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil repasaba lo que pasará a la historia como 'la crisis de Iguala'. Parece existir un acuerdo unánime en la opinión nacional: el oprobioso narco-gobierno de Iguala, la matanza y desaparición de normalistas, el escándalo internacional y la permanencia inaudita del gobernador de Guerrero en un cargo que es incapaz de ejercer, todo junto, ha hundido al gobierno del presidente Peña en una crisis mayor. En estas páginas de su periódico EL FINANCIERO, Raymundo Riva Palacio ha explicado un grave error presidencial: la reacción lenta de Los Pinos.

Una pequeña renuncia

De entre todas las reacciones ante ese monumento del crimen en el que Ángel Heladio Aguirre Rivero permitió que se convirtiera Guerrero, hay una idea genial que Gil quiere compartir en esta página del fondo. Se trata de la propuesta de Liópez (caracho, tanto tiempo): que Peña Nieto renuncie y la República convoque a nuevas elecciones. Cómo lo oyen: “si renuncia antes de cumplir dos años de mandato, de acuerdo con la Constitución, se tiene que convocar a nuevas elecciones. Si pasa de dos años es otro procedimiento, ya no se elige a la nueva autoridad, sino se decide en el Congreso”. Gil lo leyó en su periódico La Jornada y Liópez lo dijo en Guadalajara, Jalisco: “por qué esperar a 2018 si ya sabemos que cada día va a estar peor, es mejor ahora que Peña haga ese servicio al país, que se vaya”.

Liópez debió agregar que él contendería en esa elección extraordinaria y que no permitiría que la mafia en el poder le robara una vez más las elecciones. Así no se puede. Soyons serieux. Que el presidente renuncie y se acabó el problema. Mecachis, con estos políticos no llegamos ni a la esquina, háganle a Gilga el fabrón cavor, o como se diga.

La carpa


Mientras la carpa de Morena programa otro de sus espectáculos, el gobernador, o como se diga, Ángel Aguirre Rivero, dijo que los cuerpos que aparecieron en las fosas clandestinas de Iguala no son los cadáveres de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos. Es decir, se trata de otros homicidios, de otros cuerpos, de otros desaparecidos.

Van a perdonar a Gil, pero una cabeza llena de frutilupis no producirá nada que no sea un dislate. Qué buena noticia que no sean los cuerpos desaparecidos de los maestros de Ayotzinapa, aunque, por cierto, en el estado de Guerrero aparecen tumbas clandestinas aquí y allá. Que pruebas tenía el gobernador para hacer una afirmación de ese tamaño: ninguna que se conozca. Aigoeeei.

El procurador Murillo le contestó al gobernador de inmediato que no podía asegurarse que esos cadáveres no tuvieran la identidad de los normalistas desaparecidos. De la carpa al burlesque. En el desastre de Guerrero, el gobernador acabará renunciando de cualquier forma, al tiempo lo hablamos, como decía el extinto padre de Gil.

Si la trama y la rama no tuvieran tantos muertos, en la escena se podría ver un gran burlesque. Un gobernador que a ojo sabe si los cadáveres poseen una identidad, un eterno candidato a la presidencia que dice que la solución a nuestros problemas está en la renuncia del presidente. Caracho, ¿no es un poco demasiado?

Como veo doy

Sobra pero no sobra escribir en esta página del fondo que el narco-gobierno de Iguala, los asesinatos, las desapariciones y el desastre han ocurrido en un gobierno de izquierda, con candidatos de alianzas como PRD-PT y MC. ¿No es hora de detenerse y repensar el asunto, señores Chuchos? ¿O ustedes nada que ver en el asunto? Sigan levantando basura para obtener posiciones electorales y presupuestos y poder local y en fon. Van muy bien, no dejen de subir a su partido a personajes como el alcalde Abarca y el gobernador Aguirre. Ahí la llevan.

La máxima de Woody Allen espetó dentro del ático de las frases célebres: “La vocación de un político de carrera es hacer de cada solución un problema”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX