Opinión

En defensa del pleito

  
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Dice Soledad Loaeza que una de las características principales del PRI es su rechazo al conflicto: “El PRI siempre le ha tenido miedo al conflicto. Ese miedo es parte de nuestra cultura política” (El priista que todos llevamos dentro, María Scherer y Nacho Loza, ed. Grijalbo). Y precisamente ese miedo genera una buena parte de nuestras reacciones políticas.

La idea que por lo general se tiene del político, por lo menos en México, es la de una persona que procura quedar bien con todos, a veces para esquilmar a todos, que prefiere acomodarse a determinada situación adversa que luchar contra ella. Es un 'queda bien'. El PRI, como bien dice Soledad Loaeza, es el maestro en ese arte. Por eso lo mismo le daba nacionalizar la banca que privatizarla, alabar a Fidel Castro que ir a misa con el Papa. El resultado es que la mayoría de nuestros políticos son temerosos del qué dirán y aguantan lo que sea con tal de estar 'en el ajo'. Ese temor al conflicto se arraigó más con la llegada de esa abominable modita de lo políticamente correcto.

Comento lo anterior porque continuamente escucho que a políticos y, sobre todo, a candidatos, les dicen 'no te pelees'. Se parte del principio de que la pelea por lo que sea, ideas, posturas o defensa de los propios, 'se ve mal'. Quizá nuestra cultura política eso nos enseñó y por eso vamos atrás en muchas cosas. La verdad es que gana el que se pelea. Punto.

Nadie pensaba que un candidato presidencial en Estados Unidos pudiera ganar peleándose con el NY Times, el Washington Post, y la CNN al mismo tiempo. Trump lo hizo y ganó. Esto significa que su votante también veía a esos medios como parte del marco político al cual había que combatir, desde su particular punto de vista. No quiero decir con esto que me parezcan bien las embestidas semanales del presidente electo estadounidense contra los medios. Pero también es claro que, en estas épocas, quien quiere el poder debe pelar afuera, ya no adentro de sus instituciones.

Veamos: Fox se peleó con todos, empezando con su propio partido, el PRI, Televisa…y ganó; Calderón dejó su campaña abstracta y se centró en El Peje y ganó; cuando a AMLO le dijeron que no se peleara y se dedicara a sonreír, perdió porque nadie le creyó. Josefina nunca se quiso pelear con nadie, perdió y terminó de empleada de Peña. Por supuesto, para pelearse, hay que tener definiciones claras y quien no quiere conflictos normalmente no tiene definiciones, no tiene nada por qué pelear.

Esto mismo lo podemos ver en nuestros medios. Las mesas de discusión o de debate normalmente tienen que ver con estar de acuerdo todos. Normalmente se trata de una sociedad de elogios mutuos, interesantes cuando se dicen algo inteligente, pero son básicamente aburridas. No se trata de tener guerras en lodo, pero tampoco esa falsedad de estar de acuerdo todo el tiempo. Los políticos discuten y se refieren al otro como 'mi amigo fulano', 'mi admirado sutano', pues así no hay diferencia entre nadie. Por lo menos el pleito le deja al ciudadano la claridad de que alguien tiene algo que defender, que hay quien pelea por algo porque no todo está bien.

Twitter: @JuanIZavala

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