Opinión

En defensa de las libertades


 Tres experiencias de amplio significado he vivido en lo profesional y en lo personal durante los últimos meses.
 
Una de ellas, separarme de mis tres empleos anteriores, en Milenio, Grupo Imagen y TV Azteca. Otra es llegar a estas páginas de EL FINANCIERO, lo que ocurre con este Cubículo, y que me genera amplio entusiasmo y me renueva. Y, la tercera, es haber conocido a Manuel Arroyo, el empresario que impulsa -con esta aventura y otras que vendrán- la idea de que el periodismo en México es candidato a una buena cirugía (el piquete de anestesia ya está causando dolor).
 
Debo decir que nunca había conocido tan cercanamente a un empresario con las características de Manuel. Empresarios conozco muchos, pero él hace lo que nadie. En Davos, por citar un ejemplo simple, pero significante, en enero pasado, se ofreció a sostener mi pequeña cámara y grabarme para mis comentarios televisivos cotidianos -lo que yo solía hacer con un trípode "gorila" sostenido de un árbol nevado. Manuel es fearless. Bien pude no moverme de donde estaba, pero su visión de cómo debería organizarse el mundo fue ciertamente muy compatible con la mía.
 
EL FINANCIERO está iniciando una nueva etapa durante 2013, bajo la batuta de Enrique Quintana, el mejor director editorial en estos menesteres económicos, financieros y de negocios. Parir al nuevo proyecto editorial será algo que el lector atestiguará en tiempo real durante los siguientes meses.
 
Cubículo seguirá en lo suyo: subrayar yuxtaposiciones sorprendentes del mundo económico, aplaudir la formulación e implementación de una estrategia empresarial; revelar algún dato útil, levantar la ceja ante fenómenos económico-empresariales disímbolos, y contrarrestar argumentos disfuncionales y/o arraigados en la psique colectiva del pasado. Y sí: habrá ácido.
 
Las líneas de Cubículo se basan en principios. ¿Cuáles? Libre mercado, libre competencia, respeto al Estado de derecho y a las instituciones; democracia funcional, desarrollo emprendedor, democratización de la riqueza. Confieso que me gusta ver al mundo global -y sus implicaciones en México- utilizando siempre las gafas que explican el funcionamiento actual del sistema económico.
 
Arrancamos. Se vale opinar.
 
Twitter: @SOYCarlosMota