Opinión

En defensa de la negatividad

 
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Sesión Especial del Consejo General del INE

En un proceso electoral que estará inundado por más de 24 millones de spots, la Comisión de Quejas y Denuncias del INE ha tomado una posición en contra de las llamadas “campañas negativas”. Aunque ese tipo de campañas no están prohibidas por la ley vigente, existen algunos límites a las mismas:

1. La Constitución Política de México establece en su apartado C, numeral III, artículo 41, que los partidos políticos y los candidatos deberán abstenerse de usar expresiones que calumnien a las personas en la propaganda política o electoral que difundan.

2. Y el artículo 471 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales establece que la calumnia es la imputación de hechos o delitos falsos con impacto en un proceso electoral.

La interpretación de los consejeros electorales que integran la Comisión que ha tenido como consecuencia que se retiren spots tiene al menos tres consecuencias:

• Las “campañas negativas” son un instrumento de control democrático y rendición de cuentas. La divulgación de información sobre el desempeño en un cargo, el comportamiento público, sus bienes, entre otros, es un insumo indispensable para que los ciudadanos puedan decidir de manera informada su voto.

• Las “campañas negativas” suelen estar basadas en hechos: de acuerdo con John Geer (In defense of negativity,University of Chicago Press, 2006), la probabilidad de que el contenido de las campañas negativas sea cierto es mucho más alto que las campañas basadas en promesas. Además, cuando una “campaña negativa” es una calumnia, la Comisión tiene las facultades de retirar el spot y el agraviado puede buscar la restitución del agravio mediante la legislación civil (daño moral).

• Se reduce aún más la libertad de expresión. Desde la reforma electoral de 2007 este derecho humano ha visto su campo de acción reducirse en relación con temas electorales, con la inclusión de la prohibición de las “campañas negativas” y de la contratación de propaganda electoral por parte de cualquier persona y los recientes criterios en materia de calumnia que virtualmente hacen imposible la crítica.

Limitar las “campañas negativas” afecta el acceso a información por parte de los votantes para tomar una mejor decisión y pone una presión innecesaria sobre el árbitro electoral. Ojalá los legisladores responsables de redactar la siguiente reforma electoral piensen en ello; si no lo hacen, internet, You Tube y las redes sociales ya se están encargando.

*Agradezco la colaboración de Héctor Ávila en la investigación realizada para la redacción de este artículo.

Twitter:@gustavo_gilr

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