Opinión

En corto, EPN habla de la sucesión, del fiscal, del Frente…

    
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Peña. (Cuartoscuro)

Al finalizar la reunión que un grupo de periodistas tuvimos con el presidente y parte de su gabinete, algunos de los presentes nos quedamos a hablar en corto con Peña Nieto.

Nos dijo cuándo va a ser el lanzamiento del candidato priista a la presidencia: a finales de noviembre o primera semana de diciembre, a más tardar.

En la ronda de preguntas formales, el periodista Francisco Garfias le pidió que dijera si el candidato del PRI se encontraba en el salón en ese momento, y que si no quería responder que no lo hiciera.

Peña se miró las manos (¿el índice?), levantó la cabeza y le dijo “No. No te voy a responder”.

Luego, cuando ya no se hablaba del tema, el presidente se volvió hacia Garfias y le repuso: ¿me dijiste que el que calla otorga, verdad?

Todo era en alusión a la presencia de los cuatro precandidatos priistas ahí presentes –por orden alfabético–, Aurelio Nuño, José Antonio Meade, José Narro y Miguel Ángel Osorio.

Paola Rojas le pidió que precisara si el candidato priista estaba a su izquierda o a su derecha (a su derecha estaban el secretario de Gobernación y el de Educación, a su izquierda, el de Hacienda y el de Salud).

El presidente bateó la pregunta. Sólo se rio. Y se seguía riendo a mandíbula batiente.

Cuando estuvimos en corto, le dije que él era el presidente (de los que he conocido) que más ha disfrutado su sucesión, al menos es lo que se ve hacia afuera, hacia adentro no sé.

Tenía la sonrisa de oreja a oreja. “No te creas, hacia afuera me tunden”.

Aurelio Nuño estaba solo, lejos del grupo, parado en lo que fue su lugar, rojo de tanto aguantar la risa, por los nervios o por ver cómo el presidente se divertía en el toma y daca con sus invitados.

Le pregunté si ya tenía una definición, para él, de quién debería ser el candidato presidencial del PRI.

-Creo, más o menos. Creo.

Después habló de que los priistas tienen una liturgia en el tema sucesorio, como la Iglesia. “La Iglesia lleva dos mil años y las misas no son ni más cortas ni más largas. Cambiaron del latín al idioma nativo, pero su liturgia es la misma”. Es lo que les ha funcionado. Al PRI también, comentó ante el inminente dedazo que será “a más tardar, cuando mucho, la primera semana de diciembre o fines de noviembre… ahí cualquier día”.

Le preguntaron del Frente. Ve a Ricardo Anaya como el más posicionado, “aunque tiene problemas, quién sabe. Y no tanto por lo que no ha podido explicar de su situación (nunca mencionó la palabra patrimonio), aunque cuando lo hizo bien fue el día del temblor y nadie se enteró. Sino que tiene problemas por Margarita. Vean las encuestas (EL FINANCIERO, El Universal). Enorme el golpe que significó Margarita para Anaya… Ahí está Mancera, tal vez, pero a Anaya se le puso difícil”.

El problema es cómo van a elegir a su candidato (los del Frente), le dijeron, y Peña repuso con una amplia sonrisa: “parece que en el Frente también quieren su liturgia, ¿verdad?”, en referencia a que ahí se gesta un dedazo.

Roberto Rock le soltó una bola rápida y pegada al cuerpo: “¿quiere que le diga quién va a ser el candidato de Morena, le digo?”

Peña entreabrió los brazos y puso cara de contrariedad: “bueno lleva años en campaña… ¡y el INE no le dice nada!”.

El tema del fiscal general iba y venía: “me arrepiento de haber cedido (hace tres años) con el tema del fiscal por nueve años, debe ser fiscal sexenal”, y dejó entrever que podría haber marcha atrás.

“Pero a mí no me preocupa quién va a ser el fiscal. Sólo pido que sea idóneo para el cargo y con experiencia. El nombre de quién va a ser no me preocupa”, dijo.

-Pero el nombre de quién va a ser el próximo presidente sí le preocupa, ¿verdad?-, le dije.

-Eeeeese sí. Eeeeese sí.

Twitter: @PabloHiriart

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