Opinión

En busca de las anécdotas de hace 40 años

 
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Acapulco la vida va. (www.imcine.gob.mx)

Empresario de una Pyme invierte 22 millones de pesos en un sueño que se llama “Acapulco, la vida va”, que habrá de exhibirse en el primer trimestre de 2016 luego de haberse filmado entre noviembre y diciembre de 2013 y haberse editado y musicalizado a lo largo de 2014.

Para 2015 el dolor de cabeza fue representado por la necesidad de encontrar un distribuidor 'razonable' que aceptara representar a la película frente a las pantallas cinematográficas.

Alfonso Serrano Maturino, periodista de profesión, creativo de vocación egresó de la escuela Carlos Septién García en 1977 para luego formar una empresa productora de cortos, comerciales, publicidad, películas y breves en formato de cine y video.

Gran Número Once es el nombre de su productora que en otro momento produjo “Pastorela” y participó en otra película en la producción sobre los firmantes del Plan de Ayala.

“Acapulco, la vida va”, es su primera película en la que ellos son los que determinan el guión, la historia, la preproducción, la producción y asumir el reto de la distribución y de la exhibición.

Ellos previamente deseaban hacer otra película que llevaba por nombre “San Isidro Futbol” pero el presupuesto que demandaba era muy superior a lo que podían invertir. Finalmente se dieron a la tarea de replantear el tema y asumir un reto más bajo de presupuesto.

“Acapulco, la vida va”, que habla de tres amigos que en otro momento de su historia fueron compañeros de viaje frecuentes a Acapulco durante su época de juventud, y antes de morir deciden emprender una aventura que les permita recordar aquellos viajes que marcaron sus juventudes como estudiantes.

En realidad fueron miles, cientos de miles o quizá hasta millones de estudiantes mexicanos de los años setenta, ochenta que vieron en Acapulco sus encuentros juveniles que regularmente significaban encuentros amorosos con extranjeras.

En la película, en la que participaron Patricio Castillo, Alejandro Suárez, Luis María Jeréz y Sergio Bustamante recuerdan en un viaje sus aventuras de jóvenes y acaban teniendo contacto con otros jóvenes, esos sí jóvenes, que como ellos lo hicieron en los años setenta, fueron a Acapulco con cualquier pretexto como ellos solían hacerlo.

¿Hasta dónde esos tres jóvenes con quienes se encuentran accidentalmente son precisamente ellos mismos cuarenta años atrás?

Relata Alfonso Serrato Maturino que la parte del guión, preproducción y producción fue quizá la parte más divertida al igual que el trabajo de la musicalización, edición y postproducción, pero que sin duda fue mucho más complicado el conseguir a la empresa que aceptara distribuir el producto en condiciones razonables y no leoninas como la mayoría tienden a hacer en la industria cinematográfica mexicana en la que las empresas participantes han distorsionado el mercado esperando que los estímulos gubernamentales a la creación cinematográfica les llene los bolsillos de dinero para poder exhibir cine mexicano.

La lucha por conseguir la sobrevivencia va por el reto de superar las dos semanas de exhibición en las pantallas cinematográficas. Mucho se nota como, sin quererlo, la política pública en favor de la producción cinematográfica ha generado actitudes indeseables entre los distribuidores y exhibidores de los filmes al esperar que una producción cinematográfica genere ganancias garantizadas tanto a los distribuidores como a los exhibidores sin que ellos 'se la jueguen' con la película como lo hacen quienes invirtieron en el filme.

Por fortuna dice Alfonso Serrano Maturino que el localizó a la mejor distribuidora posible quien concedió un contrato muy generoso e incluso equitativo en beneficio de su película. “Acapulco, la vida va”. Suerte.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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