Opinión

En busca de la productividad perdida

 
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Contenedor.(Agencias)

Por Adriana Berrocal González, Presidente Nacional del IMEF.

El endurecimiento del proteccionismo estadounidense y una mayor presión sobre las inversiones en nuestro país nos han puesto en una circunstancia que nos obliga a buscar nuevos mercados y alianzas estratégicas.

Parece haber un consenso de que para superar la coyuntura, México debe continuar por el camino de una economía abierta, así como impulsar el crecimiento impulsado por la eficiencia que vuelva a nuestro país más competitivo. Mejorar la productividad es clave para mejorar la competitividad.

¿Pero qué hacemos para volvernos más productivos? Esta es una de las preguntas que más me han hecho como presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), durante mis visitas a los diferentes grupos que lo conforman en todo el país.

Hay diversas acciones que corresponden directamente al gobierno, como aumentar la eficacia del gasto público y del régimen fiscal, y la profundización de las reformas estructurales. La OCDE publicó que el crecimiento de la productividad de México repuntó recientemente en los sectores que se beneficiaron de dichas reformas: energético, financiero y de telecomunicaciones. También hay que ampliar en reformas que faciliten hacer negocios: disminuyendo regulaciones, fortaleciendo las instituciones y el desarrollo financiero, y combatiendo la informalidad y la corrupción.

¿Y cómo podemos contribuir a nivel individual y de nuestras empresas?

Incrementando la inversión en innovación. México invierte menos del 0.5% de su PIB en Investigación y Desarrollo (I+D) comparado con el 2.5% promedio de los países de la OCDE. Además de invertir en equipo de trabajo eficiente y moderno que agilice las labores cotidianas, debemos fortalecer nuestros procesos e infraestructura con apoyo de la tecnología.

Vendiendo en mercados internacionales. La investigación de los profesores de economía de Penn State, Bee-Yan Aw y Mark Roberts, revelaron que una empresa que exporta e invierte en I+D es 123% más productiva que una que no hace ninguna de esas actividades. Una planta que exporta, pero no invierte en I+D, es sólo un 35 por ciento más productiva.

Capacitando adecuadamente al personal. El desempeño mediocre de México en términos de productividad se explica parcialmente por el nivel educativo de su fuerza de trabajo, muy por debajo del promedio de la OCDE. Las empresas pueden seguir la ruta inversa, especialmente en el personal que está iniciando y que usualmente es el que más necesita la capacitación. Para entrar a competir en tareas más complejas y de mayor valor agregado requerimos capital humano mejor preparado.

Impulsando la retribución por resultados a todos los niveles. En este sentido el IMEF ha venido promoviendo con nuestras autoridades una iniciativa para el pago de incentivos o bonos económicos a los empleados en función de su contribución a elevar la productividad. Adicionalmente, también es posible que las empresas asignen el nivel de salario en función de las calificaciones del personal y que los motiven adicionalmente a través de beneficios no monetarios, tales como términos más flexibles o capacitación en el extranjero.

Dicen que es posible cambiar sin mejorar, pero es imposible mejorar sin cambiar. Si queremos elevar nuestra productividad y lograr que lo hecho en México sea sinónimo de calidad requerimos de gente conocedora y sensata en posiciones de autoridad. No podemos esperar a que los políticos tomen en cuenta a sus votantes; la sociedad civil tiene que participar activamente en definir el futuro de su país.

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