Opinión

Empresas socialmente responsables

 
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¡Que bello es ser empresario! Sí, particularmente empresario socialmente responsable.

La empresa genera riqueza y la generación de riqueza y su distribución equitativa es la fórmula más adecuada para atacar la pobreza. Y la pobreza es uno de los problemas más agudos que confronta nuestro país.

¿Qué mejor que generar empleos dignos, bien remunerados, que sean el factor clave para el desarrollo de la empresa?

¿Qué mejor que producir lo que la sociedad necesita?

¿Qué mejor que contribuir al desarrollo del país a través del pago de los impuestos que le exige la ley?

¿Qué mejor que compensar a los accionistas a través de las legítimas ganancias, por su inversión y el riesgo que han asumido?

¿Qué mejor que el desarrollo de proveedores a través de la compra de sus productos?

¿Qué mejor que atender con eficiencia y honestidad a los clientes?

Y todo esto dentro de una actividad que no lesione el medio ambiente.

¡Sí, que bello es ser empresario socialmente responsable, empresario que entre otras cosas, no participa en acto alguno de corrupción!

Y el gobierno, en vez de poner trabas y entorpecer la marcha de las empresas, debe facilitar su desenvolvimiento al mismo tiempo que vigilar el cumplimiento de sus obligaciones fiscales y legales.

No cabe duda de que una función importante de nuestros gobernantes es la de atraer inversiones que generen un sano desarrollo económico. Los gobiernos de los estados y de los municipios deben estar atentos a ofrecer condiciones para atraer esas inversiones que generan prosperidad para su gente.

Gobernantes y gobernados luchando juntos para generar el desarrollo económico que tanto necesitamos, particularmente a la luz de los acontecimientos que nos esperan para el año que está próximo a comenzar.

Largo sería su análisis, pero 2017 será un año difícil, sin duda, en vista a la actitud ya anunciada por quien será el presidente de Estados Unidos a partir del próximo enero.

Debemos preocuparnos por los anuncios hechos por el señor Donald Trump, pero pasar rápidamente de la preocupación a la ocupación y ésta debe estar íntimamente ligada al desarrollo del mercado interno. Si nos dificultan o cierran el acceso al mercado norteamericano, como parece que así será, fortalezcamos el mercado interno como una de la alternativas a la que nos obligan las circunstancias.

Transformemos la crisis que se ve venir, en una oportunidad. Compremos productos elaborados en México para apoyar a nuestras empresas a generar la riqueza que tanto necesitamos. Ahora más que nunca debemos alcanzar la solidaridad entre los mexicanos.

Sí, transformar una crisis en una oportunidad será el gran reto al que nos enfrentaremos en 2017. Debemos prepararnos para ello.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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