Opinión

Empresas familiares: resumen, consejos y reflexiones finales

 
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Este es el último de una serie de cuatro artículos sobre empresas familiares. En el primero compartí las tres dimensiones o sistemas de una empresa familiar: propiedad, dirección (o empresa) y familia. En el segundo y tercero hablé sobre la evolución de cada uno de esos tres sistemas respecto al tiempo y el desarrollo propio de la empresa.

En este último, profundizaré sobre esos ejes de la empresa familiar en las tres dimensiones con el fin de concluir qué recursos clave y retos se le presentan a las empresas familiares según cada sistema y etapa en la que está.

Una vez que los tres sistemas hayan sido bien entendidos, habrá que tener especial atención en identificarlos, ya que siempre están presentes y si no se atienden cuidadosamente —por ejemplo, en la sucesión de la empresa— pueden ponerla en peligro (incluso de desaparición).

Luego, es importante determinar en qué posición se está en cada uno de los ejesi. Para lograrlo, recomiendo usar como base la figura (1).

Tras hacer este ejercicio, es posible según el sistema y la etapa determinar cuál es el recurso clave y cuál es el principal reto para cada caso. Pero, ¿cómo determinarlos según la dimensión y la etapa de desarrollo en cada sistema?

La evolución en los distintos sistemas mencionados no se da necesariamente de manera paralela o “simultánea”. Algunas veces, la empresa ya está en la madurez, pero la propiedad sigue estando en manos de una sola persona. Por eso es importante saber bien en cuál de las etapas nos encontramos para cada sistema.

También hay que considerar que hay cualidades que se heredan y hay otras que no: el espíritu emprendedor, por ejemplo, puede estar presente en el fundador de la empresa, pero no necesariamente en su descendencia (o no en toda) simplemente por ser parte de la misma familia. A veces podríamos erróneamente pensar que se heredará automática y naturalmente, pero no es el caso.

Siempre es bueno, decía el Dr. Carlos Llano, ser humilde, conocer bien las capacidades (pocas) que poseemos y las propias (muchas) limitaciones. No porque seamos emprendedores exitosos seremos infalibles en muchos otros terrenos.

Una vez escuché a mi colega Carlos Gómez Minakata hablar sobre la sucesión: el mejor momento de prepararla e iniciarla es cuando no se necesita de urgencia. Cuando ya el agua nos llegó a los aparejos, se vuelve más difícil y aquí, como en muchos otras cuestiones, siempre es mejor anticiparse y ser proactivo.

Las empresas familiares están omnipresentes; en el frecuente caso en que tengamos un puesto directivo en una de ellas, seamos parte de la familia, propietarios o parte del cuerpo de dirección de las mismas, conviene entenderlas bien, para poder dirigirlas mejor.

El autor es Profesor del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) y Director de Programas In-company en la misma institución.

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