Opinión

Emprendedores obtienen etanol de las salchichas

 
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Salchicha. (Cuartoscuro)

El proyecto del que escribo motivó que me pasaran varias preguntas a la mente antes de escribir estos renglones. Una de las fundamentales fue la siguiente: ¿QUÉ va a pasar si no cumplimos con los jóvenes emprendedores a los que hoy México les está ofreciendo todo el apoyo a su esfuerzo emprendedor?

El que hoy se relata, que recuperaré el miércoles de la semana de Pascua es de esos proyectos “de a libra”, definido bajo los parámetros del INADEM como un proyecto de “de alto impacto”.
Si lo hubiesen conseguido investigadores de la UNAM, científicos del IPN sería maravilloso pero no… fue una realidad posible por dos muchachos, jovencita y jovencito, de menos de 20 años de existencia.

Proyecto de emprendedores que es muy relevante, sorprendente para decir verdad. Ejemplar, sin duda. Es uno de esos proyectos que explotan en beneficios cuando se concretan, que pueden cambiar el escenario en la región en donde se desarrollan, son aquellos que resultan paradigmáticos. Los que acaban siendo un parte aguas entre un antes y un después.

Ciertamente no son, digamos, abundantes, pero son de excepción y no merecerían perecer cuando se den cuenta que tocarán fibras muy sensibles de intereses económicos o… políticos.

Dos estudiantes que quien escribe estas líneas conoció durante el 5to. Día del Emprendedor el pasado jueves provocaron más que el asombro.

Estos “chavititos”, han obtenido combustible con el que pudieran echar a andar un auto, un camión. Obtienen, pues, etanol.

Esto pudiera no tener chiste mayor si no fuera porque estos muchachos lo consiguen de la salchicha.

Propiamente no de una salchicha, sino de la celulosa que hace posible que la salchicha se conforme.

Digamos, sin conocer físicamente el proceso, de la celulosa que recibe el embutido de carne que conformará la salchicha. Se trata de ese “plástico” que contiene la carne cuando es inyectada a su envase que le forme.

Evidentemente esa celulosa se retira de la salchicha cuando el embutido ha conseguido mantenerse unido. Luego, se le tira.

Antes era solo basura, toneladas al mes, hasta que un par de muchachos, de no más de 20 años con el apoyo a una empresa que precisamente trabaja en la producción de salchichas, concibieron que este desecho pudiera tener otra utilidad más allá de engordar las bolsas de desperdicios que se tiran a la basura.

El caso es que todo, esas toneladas de celulosa que antes se tiraban ahora son el eje de una producción de etanol que tiene un costo de producción de 4 pesos el litro.

La celulosa es puesta en convivencia con un hongo cuya virtud es descomponer esa fuerte unidad celular del envoltorio para convertirlo en especie de hojuelas, escamas pequeñas que son procesadas mediante un reactor del doble de tamaño equivalente a una olla de presión casera.

Resultado: etanol.

El asunto es sorprendente porque nadie, que sepa el columnista, ha obtenido este producto, el etanol, del “estuche” que ayuda a conformar las salchichas y de paso genera también un hongo que tiene capacidad de ser consumido por el ser humano.

Los muchachos informan a Universo Pyme que requieren de un millón de pesos para escalar el proyecto y hacerlo a ritmos que hagan sentido para la economía.

Un millón de pesos, a reserva de conocer el Plan de Negocios puede no ser nada, nada, si con ello se obtienen beneficios en la producción de combustible más económico para procesos productivos y para el cuidado del medio ambiente, para generar trabajos en regiones del
país donde más se requieren y beneficios para casi todos.
Pero… ¿cuándo los intereses afectados protesten? ¿Y si el apoyo para escalar este proyecto no llega? ¿Y si la voluntad para apoyar hasta sus últimas consecuencias estos proyectos que son realmente de “alto impacto” se ausenta o se quiebra? ¿Qué va a pasar con esa juventud a quien entusiasmamos a generar innovaciones de alto impacto para que después, como probabilidad, sus anhelos se queden truncos después de tanto trabajo, celo, esfuerzos, horas de estudio y privaciones? ¿Si del apoyo al alto impacto se pasa al apoyo a los negocios tradicionales y entonces proyectos como estos se queden como tales, como proyectos?

¿Qué le vamos a decir a esos muchachos si no les cumplimos?
Crea que el asunto no es menor. Se ha echado a andar una maquinita de ilusiones que de no satisfacer las expectativas tendrá un costo político importante para un gobierno que sabe del sabor del costo político y de la factura que le acompaña.

Correo:direccion@universopyme.com.mx

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