Opinión

Empoderamiento de los palestinos

 
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En ciudades como Sidón, Sanaa, Atenas y otras de Europa la comunidad palestina celebró manifestaciones. (Reuters)

El 29 de noviembre de 2012 la Asamblea General de la ONU concedió a Palestina la condición de Estado observador, no miembro, de la organización de la UNESCO y también reafirmó el derecho del pueblo palestino a un territorio bajo las fronteras definidas antes de la guerra de 1967 que Israel enfrentó con una coalición árabe formada por Egipto, Jordania, Irak y Siria. Al finalizar el conflicto bélico, Israel había conquistado la península de Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén este y los Altos del Golán (frontera Siria-Israel). Igualmente, en diciembre de 2014 el Parlamento europeo apoyó públicamente el reconocimiento del Estado palestino, tras haberlo hecho los parlamentos de varios países miembros; este acto fue netamente simbólico, ya que el reconocimiento efectivo debe hacerlo cada uno de los miembros del Parlamento europeo. Cabe destacar que 135 países miembros de la ONU han reconocido al Estado palestino.

Por su parte, el Vaticano firmó en junio pasado un acuerdo con “el Estado de Palestina que trata de los aspectos esenciales” de la Iglesia en el territorio palestino. Adicionalmente, el Vaticano apoya la solución de dos Estados para el conflicto con Israel que podría ayudar al reconocimiento de una Palestina independiente. El Vaticano consideró que desarrolla un ejercicio diplomático entre Israel y los palestinos donde residen comunidades católicas en ambas partes; la Santa Sede mantiene relaciones con Israel desde 1993 y negocia desde 1999 un acuerdo sobre los derechos jurídicos y patrimoniales de las congregaciones católicas en Israel, en particular sus exoneraciones fiscales.

Otro “logro” de los palestinos ha sido el llamado que han realizado para la promoción de un movimiento internacional de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), a Israel que ha activado una actitud antisemita y antiisraelí ilegitima que ha tenido un impacto discriminatorio para Israel. El BDS emplaza a la propia sociedad israelí a sumarse al boicot. En este ámbito, en la Declaración de la Primera Conferencia por el BDS que reunió en Barcelona, España, a 500 activistas y 50 organizaciones de la sociedad civil de ese país en octubre de 2012, ambos se sumaron a la llamada de los palestinos y reafirmaron su oposición a lo que estos últimos denominan el “apartheid” israelí; asimismo, en la conferencia se demandó el fin de la ocupación de los territorios árabes por Israel y el retorno de los palestinos “expulsados” por este último en 1948 y la igualdad de derechos ciudadanos para los palestinos en relación a los israelíes.

La actitud unilateral de los palestinos para la creación de su Estado desafía los Convenios de Oslo firmados en 1994 entre Israel y los palestinos con la participación de EU, Rusia y otras naciones en los que se estableció que la creación de un Estado palestino sería a través de la negociación bilateral de israelíes y palestinos. Así, se creó la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como una entidad administrativa autónoma que presidió Yasser Arafat hasta su muerte en 2004, cuando Mahmud Abas asumió la presidencia de la misma y cuyo periodo de gestión debería haber terminado en 2009, empero, se ha aferrado al poder a través de un gobierno dictatorial, populista y corrupto.

Las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes no han fructificado, ambas partes han mantenido posiciones irreconciliables; empero, Hamas, la organización terrorista que gobierna desde 2007 a los 1.8 millones de habitantes palestinos de la Franja de Gaza, después de haber ganado los comicios palestinos en 2006, nunca participó en las negociaciones de paz con Israel, en virtud de que desde su fundación en 1987 proclamó la destrucción de Israel y, de hecho, sistemáticamente ha llevado a cabo actos terroristas contra Israel y dos conflagraciones de gran envergadura, la última en el verano de 2014 y que, a pesar de que en ésta se registraron más de 2000 bajas y la destrucción de una parte significativa de Gaza, ha ganado popularidad entre los palestinos de Cisjordania donde gobierna Mahmud Abas, e incluso ha alentado a palestinos de esta última área a redoblar atentados contra Israel. Por el contrario, Mahmud Abas ha perdido credibilidad entre sus gobernados e imagen en los medios y foros internacionales; de aquí sus acciones unilaterales en pro de la creación de un Estado palestino.

Mahmud Abas también ha justificado sus acciones unilaterales después de que hace un año Israel suspendió las pláticas de paz con los palestinos debido a que después de siete años de ruptura entre la ANP y Hamas anunció la formación de un gobierno de unidad nacional entre ambos, hecho que para Israel es inaceptable por que Hamas es de facto su enemigo De antemano se sabía que el gobierno de unidad sólo funcionaría para “las fotos”. Abas ya anunció que en breve disolverá el gobierno de unidad.

Para rematar su campaña antiisraelí los palestinos enviaron información a la Corte Penal Internacional que ingresaron el primero de abril de 2015, a través de la cual se acusa a Israel de crímenes de guerra en sus acciones militares en Judea-Samaria y la Franja de Gaza durante el último año; a su vez, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas emitió un informe donde acusa de crímenes de guerra en la Franja de Gaza en el verano de 2014 tanto a israelíes como a los palestinos. El Consejo ha mostrado en múltiples ocasiones su imparcialidad, quien desde 2006 hasta 2015 ha emitido 61 resoluciones de condena a Israel; en cambio, naciones donde no se respetan los derechos humanos como Yemen, China, Cuba, Pakistán o Rusia, no han tenido ninguna resolución condenatoria. El exministro de exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, pidió a Israel que abandone el Consejo de Derechos Humanos de la ONU: “nuestra simple pertenencia da legitimidad a una organización antiisraelí”; ese organismo de la ONU está muy lejos de los valores de justicia, democracia y derechos humanos.

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