Opinión

Empleo, ¿realmente
cómo vamos?

 
1
 

 

safran

En un afán de contar buenas noticias a como dé lugar, el presidente Peña, funcionarios federales y del IMSS realizaron múltiples declaraciones, entrevistas y artículos periodísticos para publicitar las cifras sobre el número de asegurados en ese Instituto a noviembre de 2016; ello se reforzó con una intensa campaña en medios de difusión.

Se presumió que a ese mes se crearon más de un millón de empleos con respecto a diciembre de 2015 (y 2.6 millones desde diciembre de 2012), y que en esta administración más de 86 por ciento fueron permanentes y 65 por ciento con percepciones superiores a dos salarios mínimos.

No hay duda que se han registrado avances en diversos ámbitos de los mercados laborales. Uno es la incorporación de trabajadores en el IMSS que efectivamente aumentó 3.7 por ciento en enero-noviembre de 2016 con respecto al mismo periodo del año anterior, casi el doble del crecimiento de la economía; otros logros son la mejoría en las condiciones laborales de los jornaleros agrícolas, incluyendo una mayor retribución salarial; la recuperación de los salarios reales (mínimos, contractuales y de cotización media al IMSS); y la baja conflictividad laboral.

Sin embargo, también hay claroscuros o francamente nubes negras en el entorno. El incremento de asegurados en el IMSS —no necesariamente trabajadores pero que así se contabilizan— en buena medida ha sido consecuencia del proceso de formalización fiscal (régimen de simplificado de incorporación) que en la contabilidad 'transfirió' trabajadores informales hacia la formalidad pero que no significó generar nuevos empleos. En ello fueron determinantes, como lo señaló el director del IMSS, las mejoras administrativas (digitalización) por parte de las autoridades fiscales y el nuevo sistema de fiscalización, que involucra cruces de información entre instancias recaudatorias, esquemas para detectar conductas irregulares y medidas para aumentar la eficiencia en la recaudación. Por cierto, nada tuvieron que ver "la política de finanzas públicas y las reformas estructurales" como señalaron diversas autoridades.

También se hacen algunas cuentas alegres. Típicamente el número de asegurados en el IMSS alcanza su máximo en noviembre de cada año, por factores estacionales, y decrece en diciembre (en 230 mil trabajadores en promedio anual en los últimos cinco años). Así que es previsible que no se alcance el cacareado millón de empleos en 2016.

En ese contexto, esta semana el Inegi dio a conocer la actualización de la medición de la economía informal para 2015. En ese año, casi una cuarta parte del PIB es informal, lo que incluye no sólo micronegocios que no cuentan con registros legales sino también a la agricultura de subsistencia (increíble que en el siglo XXI todavía la contabilidad nacional considere a parte de la agricultura como informal), al servicio doméstico y a las actividades económicas con "desprotección laboral" (definición del Inegi). Ese valor de la producción lo generó 58 por ciento de la población ocupada en condiciones de informalidad. Así que cantar victoria porque se rebasó el millón de nuevos empleos en un año cuando casi dos terceras partes de la población trabaja en la informalidad es, por decir lo menos, ensalzar logros pírricos.

Y el tema del empleo formal e informal necesariamente se vincula con la productividad. En el tercer trimestre de 2016 el índice global de la productividad laboral cayó 0.3 por ciento a tasa anual (y 0.8 por ciento en las actividades industriales), esto es, se generó una menor producción con las mismas horas trabajadas. Además, de acuerdo con la medición de la productividad total de los factores de la producción del Inegi, en 2013-2015 la laboral sólo creció 0.13 por ciento anual en comparación con 2.6 por ciento del resto de los factores de la producción (capital, energía, materiales y servicios), con lo que su contribución al crecimiento de la economía fue casi nula.

Más empleo pero que en poco contribuye a la expansión de la economía, lo que no es una buena receta para el desarrollo económico a mediano plazo.

Twitter: @ruizfunes

También te puede interesar:
Diversificación comercial ¿forzada?
Licitación petrolera, bocanada de aire fresco
(In)movilidad vial en la Ciudad de México