Opinión

Elogian el golpismo paramilitar

Para Andrés Manuel López Obrador el encarcelamiento de José Manuel Mireles fue una medida autoritaria, y para el periódico del lopezobradorismo esa detención es obra de una “justicia facciosa”.

Es decir, para ese sector de la izquierda es faccioso y autoritario encarcelar a una persona que se levanta en armas, toma un poblado y anuncia que se dirige a tomar, también con las armas en la mano, el puerto de Lázaro Cárdenas y la capital de Michoacán.

Ahí está , más claro que el agua: López Obrador y su periódico son golpistas.

¿Cómo es posible que instituciones que reciben dinero público estén en favor de la vía armada para la toma del poder en México?

¿No se han dado cuenta de lo que hizo Mireles? Tomó La Mira y anunció que con su ejército de paramilitares se dirigiría a tomar Lázaro Cárdenas y Morelia.

Eso es hacerse del poder por la vía armada. Es golpismo.

Para el diario del lopezobradorismo, los cargos contra Mireles aparecen “como una mascarada de justicia para dar soporte formal a la captura de un personaje cuya verdadera falta, según puede verse, ha sido mantener una postura menos complaciente hacia el gobierno que otras autodefensas”.

La justificación y elogio del golpismo de Mireles pasa por alto que este personaje tomó una ciudad y anunció que con los paramilitares a su mando irían a la toma del principal puerto del estado y la capital de la entidad.

Tanto López Obrador como su periódico apoyan la asonada de los paramilitares de Mireles con los mismos argumentos que se usaron para apoyar a Hugo Chávez cuando quiso dar un golpe de estado en Venezuela.

Allá cometieron el error de soltar a Chávez. Esperemos que aquí no ocurra lo mismo.

Ojalá que el gobierno no desista de sus acusaciones contra Mireles, para congraciarse con sus adversarios o aparecer como “demócratas”, pues lo que hizo el jefe paramilitar fue exactamente lo contrario: un atentado armado contra la democracia.

Los que eligieron la vía armada para hacerse del poder en Michoacán no son “adversarios de Peña Nieto”, como quieren hacer ver algunos de manera simplista, sino enemigos de la democracia. Y este gobierno tiene la obligación de defenderla.

Dice el diario del lopezobradorismo que la detención de Mireles “constituye un ejemplo claro de la aplicación facciosa de la justicia y la distorsión del estado de derecho a que ha sido llevada esa entidad en los últimos meses”.

Bonito argumento para justificar el golpismo paramilitar.

Resulta que la situación estaba mejor antes de “los últimos meses”, cuando estaba suelto Nazario Moreno, el líder de los Templarios.
Estaba mejor Michoacán con Enrique Plancarte y otros cabecillas de esa banda criminal.

Y estaba mejor cuando despachaba como secretario de gobierno Jesús Reyna, el interlocutor de La Tuta, y estaba al frente del gobierno Fausto Vallejo, cuyo hijo está bajo investigación.

O estaba mejor Michoacán cuando gobernaba Leonel Godoy, que tenía a Los Templarios en su equipo de trabajo y en el comedor de su casa.
Ahí el lopezobradorismo y su periódico se sentían mejor. Pues eso se acabó. Falta mucho por hacer en Michoacán. Entre otras cosas detener a La Tuta y a más políticos ligados a los cárteles criminales, o que les dieron parapeto cuando gobernaron.

Todo eso y más hay que hacer. Pero que el gobierno haga su tarea puede ser pretexto para el golpismo y el elogio al golpismo.