Opinión

Electricidad y reformas

 
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electricidad CFE (Cuartoscuro/Archivo)

Se habla mucho de que uno de los beneficios de la reforma energética en lo que va del presente año ha sido la caída en el precio de la electricidad, por lo que no dejó de sorprender el anuncio de la semana antepasada de que a partir de septiembre empezará nuevamente a aumentar, lo cual pone en duda que realmente se trate de un beneficio de las reformas.

En lo que se refiere a los consumidores, efectivamente, al cierre de julio el precio de la electricidad fue 3.1 por ciento inferior al registrado en igual periodo del año anterior. Sin embargo, similar comportamiento se registró en 2009, año en que ni se pensaba en la reforma. El factor común en ambos años fue la caída del precio de los combustibles. En realidad la disminución de las tarifas eléctricas obedece más a la caída de los precios de los combustibles que al efecto prematuro de las reformas.

Por otro lado, con base en cifras quincenales, en lo que va del presente año (hasta julio) el precio de la electricidad para los consumidores ha bajado 36.1 por ciento, lo cual obviamente ha representado un claro beneficio para ellos. No obstante, tal disminución no obedece a los favorables efectos de la reforma energética, sino a la vieja política del gobierno de subsidiar el consumo de energía eléctrica durante la temporada de verano, sobre todo a los habitantes de las ciudades del centro y norte del país. Así, por ejemplo, en similar periodo del año pasado el precio de la electricidad bajó 31.1 por ciento y 29.1 por ciento en 2013, ambos en ausencia de la reforma.

A diferencia del año pasado, en 2015 el ajuste o la disminución de las tarifas, sobre todo en abril, fue ligeramente mayor a la de los años anteriores, probablemente debido a las altas temperaturas que se esperaban o a la disminución en los precios de los combustibles.

Cabe mencionar al respecto que la regla de determinación de los incrementos de las tarifas eléctricas está ligada al precio de los combustibles, por lo que al bajar el precio de éstos en el mercado internacional también obliga a reducir internamente las tarifas eléctricas. Esto explica la aparente aberración relacionada con las finanzas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que reporta caídas en sus ingresos y aumento de las pérdidas, a la vez que disminuye las tarifas eléctricas, pese a ser un monopolio. En realidad, las bajas en los ingresos están relacionadas con la reducción de los costos que representa la contracción del precio de los combustibles, mientras que las pérdidas están asociadas al aumento del servicio de la deuda externa de la empresa debido a depreciación del tipo de cambio.

En vista de que este subsidio es temporal, deberá revertirse entre octubre y noviembre. Es de esperar, sin embargo, que tal reversión o aumento en el precio de la electricidad sea 50 por ciento más que proporcional a la disminución, tal como ha sucedido en promedio durante los últimos diez años. En tal sentido, a la disminución de 36.1 por ciento de las tarifas eléctricas observado en el periodo enero julio del presente año, deberá sucederle un incremento superior a 50 por ciento durante el periodo agosto diciembre. Para ser más precisos, deberá suceder a partir de octubre.

Lo interesante aquí es que dicho incremento se dará bajo una nueva fórmula de determinación del precio de la electricidad, misma que ahora sobrepondera cuatro combustibles y elimina la suavización del precio del gas natural, al tomar como cifra relevante el precio del mes anterior antes que el promedio de los últimos seis meses. A consecuencia de ello, es probable que el incremento en el precio de la electricidad en los próximos meses pueda ser superior al que estamos proyectando. Esto, como podrá observarse, podría afectar el comportamiento de la inflación, misma que se consideraba relativamente controlada debido a la caída en el precio de las materias primas.

De acuerdo a la versión oficial, el cambio en la fórmula de determinación del precio de la energía eléctrica obedece a la necesidad de reflejar de mejor manera las diferencias en la composición de combustibles. No obstante, dado el calamitoso estado de las finanzas de la CFE, no puede dejar de pensarse en la necesidad de tratar de sanear sus finanzas.

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