Opinión

Electorado smartphone

   
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Smartphone, celular (Shutterstock)

La brecha digital en México está tomando una forma política muy interesante. Como hemos apuntado con anterioridad en este espacio, las preferencias electorales de los mexicanos que tienen un teléfono inteligente lucen muy distintas a las preferencias de aquellos que no tienen. El electorado smartphone expresa menos apoyo al partido gobernante y es más afín a las oposiciones, tanto de izquierda como de derecha, pero también a las candidaturas independientes. Es factible que estemos presenciando el surgimiento de un smartphone cleavage, es decir, una línea de división en el electorado que podría traducirse en una fuente de apoyo político a más largo plazo.

Poseer un smartphone se asocia actualmente con factores como la edad y el nivel socioeconómico, pero esas barreras generacionales y de clase parecen ir cayendo con rapidez, en la medida en que los teléfonos inteligentes se hacen más accesibles.

Tener un teléfono inteligente es cargar en el bolsillo una llave a todo un universo de información política: mensajes, imágenes, videos, campañas, fotos, símbolos y más mensajes, muchos de ellos con una acentuada actitud crítica. El flujo de información es constante, la gama de canales y redes sociales amplia, y la curiosidad insaciable. Y el electorado smartphone carga en el bolsillo el acceso a dicho universo contando con un mínimo de conectividad. Facebook es una de las vías de comunicación más populares y, acaso, efectivas. Su impacto político dio la vuelta al mundo como el detonador de las movilizaciones de la llamada 'primavera árabe'. Pero Twitter y otras redes sociales van dejando su propia huella en las formas de hacer política.

El significado político de la brecha digital no es un fenómeno que solamente se ve en México, sino también en varios países de América Latina. Según el estudio Latinobarómetro 2016, 40 por ciento de los latinoamericanos tiene un teléfono inteligente. La proporción de usuarios de smartphones llega a casi 60 por ciento en países como Chile y Costa Rica, y es de menos de 30 por ciento en Guatemala y Nicaragua.

El porcentaje de usuarios es alrededor de 50 por ciento entre la generación de millenials (de 16 a 36 años), y baja hasta 22 por ciento entre los mayores de 65 años. El teléfono fijo en casa, por el contrario, lo reporta tener un 33 por ciento de los menores de 36 años y casi 50 por ciento de los mayores de 65 años. La tecnología de comunicación ha dado un viraje contundente entre las nuevas generaciones.

Pero no todos los millenials son creados iguales. Quienes tienen smartphone dicen utilizar Facebook en un 90 por ciento, mientras que los latinoamericanos de edad 16 a 36 sin smartphone usan Facebook en poco más de 60 por ciento. La brecha es marcada. Por supuesto, el uso de esas tecnologías declina notablemente en cada grupo de edad mayor a los 36 años.

¿Qué implicaciones políticas tiene poseer o no esas tecnologías? Hay varias, como atestiguan los datos del Latinobarómetro. Por ejemplo, los electorados smartphone de la región apoyan más a la democracia, pero desaprueban más la gestión de sus gobernantes, por lo que pueden ser catalogados como ciudadanos democráticos más críticos. Por otro lado, los electorados smartphone suelen apoyar más a los partidos de oposición que a los partidos gobernantes, división que es particularmente notable en países como Perú, Venezuela y México, donde las diferencias de apoyo son más marcadas. Aunque, en Nicaragua, República Dominicana, Bolivia y Ecuador, la brecha del electorado smartphone es a favor del partido gobernante.

Twitter: @almorenoal

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