Opinión

Elecciones y mercados

 
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Mucho llama la atención que los resultados de las elecciones de medio término del domingo pasado no haya generado una reacción triunfalista por parte del gobierno pese a que al parecer el partido oficial (PRI), junto con sus aliados el PVEM y el PANAL lograron mayoría simple en la Cámara de Diputados, misma que dará a la actual Administración la posibilidad de sacar adelante el presupuesto público de los próximos años y de aprobar las leyes que la instrumentación de las reformas requiere. Los mercados financieros tampoco reaccionaron ante los resultados, mostrando así que es mejor esperar un poco más de información.

Esto obedece a la percepción de que el triunfo del PRI, en realidad tiene sabor a derrota o es un triunfo a medias, porque deja más preocupaciones que satisfacciones.

En primer término y, sin lugar a dudas, el evento más importante de las elecciones es el abrumador triunfo del candidato independiente a la gubernatura de Nuevo León, y de otros candidatos ciudadanos, que envían una clara señal a los partidos y a los dirigentes políticos de que finalmente existe una alternativa u opción por la cual pueden optar los ciudadanos en el caso de no estar conformes con sus actuaciones políticas, éticas y morales. Por fin, el hartazgo de la población ha encontrado una salida.

Si bien esto podría inhibir actos deshonestos de algunos personajes y partidos políticos, también podría obstaculizar algunas iniciativas a sabiendas de que podrían ser castigados severamente en un futuro, por lo que es probable que el gobierno mantenga un bajo perfil, sobre todo en lo que se refiere a la formulación del presupuesto. Al respecto, cabe mencionar que para 2016 se tiene programada la elección de nuevos gobernadores en 12 estados de la República, misma que se espera esté fuertemente influenciada aún por los resultados de este domingo en Nuevo León y otras entidades.

En segundo término, los resultados de las elecciones han cambiado la correlación de fuerzas políticas no solo en el país, sino también la de dentro de los partidos y en especial al interior del PRI, lo cual también limita la libertad de actuación del gobierno.

En el orden nacional, los tres principales partidos políticos que conformaron el Pacto por México y que aprobaron las reformas perdieron sufragios con respecto a lo que habían obtenido en 2009, fecha en que se llevó a cabo una elección parecida a la de la semana pasada. La suma de estos tres partidos redujo su votación de 26.5 millones de votos en 2009 a 21.8 millones en 2015, lo cual implica una caída de casi 18.0% de la votación.

El PRI es el que más resintió esta reducción, al caer su votación de 12.7 millones de sufragios en 2009 a 10.4 millones en 2015, que representa una pérdida de 2.3 millones de votos. El PAN también retrocedió. De haber obtenido 9.6 millones de votos en 2009 pasó a 7.5 millones este año, lo que implica una pérdida de 2.1 millones de votos. El PRD, por su parte, perdió 300 mil votos al pasar de 4.2 millones a 3.9 millones en 2015, viéndose favorecido por el triunfo sui generis de su candidato en Michoacán.

En contrapartida, los dos partidos que no apoyaron el Pacto por México, MORENA (el partido de nueva creación) y el Movimiento Ciudadano, vieron crecer su votos en 3.0 millones el primero y en 800 mil el segundo.

Esta combinación de resultados muestra el castigo que infirió la población a los partidos que signaron el Pacto por México, mostrando así su disconformidad probablemente con algunas de las reformas aprobadas. Por otro lado, los votantes premiaron a los que cuestionaron este acuerdo.

Por su parte, al interior del PRI, la victoria de la candidata a gobernadora de Sonora, y de otros más, ha sido interpretada como el triunfo de la corriente liderada por el senador Manlio Fabio Beltrones, quien, según los entendidos, se perfila como el nuevo presidente del PRI ante la salida de César Camacho, que será diputado. Si esto fuera así, el Ejecutivo Federal quedaría como hasta ahora en manos de una corriente dentro del PRI, liderada por el presidente de la República, mientras que el PRI estaría en manos de otra corriente, con menos afinidad con la anterior, liderada por el mencionado senador.

Es claro que este cambio de la correlación de fuerzas entre los diferentes actores políticos dificultará aún más el logro de acuerdos para sacar adelante el proyecto del presidente. La probabilidad de que las reformas no lleguen a buen término ha aumentado, aunque aún es baja.
Si bien el presidente Enrique Peña Nieto no es propenso a hacer cambios en su equipo, los elementos anteriores llevan a pensar que podría no estar exento de recibir presiones para hacerlo. Por lo pronto, ante la ambigua respuesta que dio sobre el futuro del gobernador del Banco de México, ha aumentado la probabilidad de que sea relevado en su puesto a finales de año.

Es de esperar que poco a poco los mercados financieros vayan asimilando esta nueva información.

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