Opinión

Elecciones presidenciales de EUA 2016

 
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Hillary Clinton (Reuters)

Nadie imaginó que en febrero pasado al inicio de las campañas para la 58ava. elección presidencial de EUA (8 de noviembre del 2016), los diferentes precandidatos denostarían de manera excesiva a sus oponentes, y en el caso del republicano Donald Trump (DT), manifestara alarmantes expresiones xenófobas y actitudes misoginias, entre otras barbaridades en su estrategia mercadotécnica y, sobretodo, que a través de ellas lograra gran ventaja para superar en votos a sus rivales de partido; sus excesos denotan un populismo de extrema derecha jamás visto en EUA. Asimismo, tampoco se previó que Bernie Sanders (BS), con su populismo socialista, obtuviera un enorme apoyo, sobretodo de los jóvenes.

DT y BS son reflejo de que la sociedad, la política y la realidad económica de EUA, cambiaron desde la pasada reelección, cuatro años atrás, de Barak Obama; en otros países también se registran fenómenos electorales similares a los de EUA, sobretodo se observa el triunfo del populismo de la ultraderecha racista.

En este contexto, la investigadora y profesora del Colegio de México, Soledad Loaeza (SL), en un artículo que fue publicado en la Revista Nexos en abril pasado, con gran nitidez hizo señalamientos que explican el giro que tomaron las Elecciones Presidenciales de EUA 2016 y, de el perfil característico de un sicópata que ha mostrado DT en el que diferentes analistas encuentran similitudes con las conductas mesiánicas populistas y los ataques de ira de Andrés Manuel López Obrador.

SL se pregunta ¿por qué ese gran país que es EUA tiene como candidato presidencial delantero a un hombre como DT? ¿qué le ha permitido secuestrar la campaña electoral de esa gran democracia, a este heredero de una inmensa fortuna, conductor de un programa de televisión en el que daba rienda suelta a su gusto por humillar al prójimo? ¿por qué una amplia franja del electorado de la super potencia económica, científica, militar, espacial, cultural que es EUA, ha sido seducida por un hombre que tiene un vocabulario de un niño de 4 años?.

Para SL los discursos de DT, cuando no son andanadas de insultos, bufonadas o primitivos desplantes machistas, son oportunidad para calibrar su ignorancia; DT ha hundido el debate público al nivel del insulto personal y de la agresión física.

Para SL las respuestas básicas que plantea la candidatura de DT están en el ámbito histórico en el que se desarrolla la campaña antes que en su personalidad: las transformaciones de la economía de EUA, la tasa de desempleo, la emigración de la industria manufacturera a países con salarios más bajos como México y China, la concentración de la riqueza y el empobrecimiento de las clases medias, -la gran masa de la población- han abonado el populismo nacionalista que encarna. Su candidatura se nutre del enojo y del miedo, de la desesperanza, del rechazo a las instituciones que favorecen a unos, del repudio de las elites, en suma, del resentimiento. Estas actitudes se observan principalmente entre los blancos pobres, que tienen un nivel de escolaridad bajo, que han vivido las consecuencias negativas de la globalización.

SL señala que los estadounidenses afectados por la globalización no son los únicos seguidores de DT, también lo son los nacionalistas, los enemigos del Islam, los que creen que EUA ha perdido su fuerza, de allí su lema “devolvamos la grandeza a EUA”.

Por otra parte, DT es el candidato de los machistas que niegan el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad, de los que defienden el derecho por las armas de cualquier calibre a cualquier edad, de los fundamentalistas religiosos, de los xenófobos. Su enfoque es que EUA es primero, ya no participaría en la reconstrucción de los países. DT ha dejado en claro que su administración pondrá énfasis en el respeto de terceras naciones a EUA “algo que Obama había perdido en todo el mundo”.

En sus incoherentes lineamientos de una política exterior, DT manifiesta aversión hacia México; a los inmigrantes mexicanos se refiere como criminales, drogadictos y otros poco amables calificativos, y al país en su conjunto de que “roba” inversiones a EUA; de aquí su disparatado proyecto de construir un muro fronterizo entre EUA y México para proteger al primero, con un costo de 10 mil millones de dólares que tendrá que pagar México, so pena de aplicarle sanciones comerciales y de no hacerlo prohibir el envío de remesas que mexicanos residentes en EUA, legales o ilegales, envían a sus familias de México. En este sentido, la directora de la Oficina de Inmigración y Aduanas de EUA, ha señalado que “un muro como el que DT propone, no sería mecanismo de protección efectiva para EUA”; por lo demás, en un reciente sondeo del Centro de Investigaciones PEW, indicó que el 59.0% de los electores registrados, se opone a esta deshilada propuesta.

La visión de DT de aislar a EUA del mundo es irreal en un entorno de globalización; la interdependencia económica entre México y EUA, con sus ventajas y desafíos, es indisoluble; romper los lazos económicos entre ambos países es crear el caos regional. Cabe aclarar que en relación a las remesas que envían los mexicanos a sus familias a México, alrededor de 25,000 millones de dólares al año, estas solo significan el 10.0% de su ingreso, el otro 90.0% lo “dedican al gasto interno para su manutención en EUA: salud, pago de impuestos, de seguridad social y para cubrir pasivos, incluyendo el pago de hipotecas”.

La renuncia del senador Ted Cruz, también precandidato Republicano a la carrera por la nominación a la presidencia, tras perder las primarias en Indianápolis el 3 de mayo pasado, dejó el camino a DT para ser el candidato Republicano virtual a la presidencia; tras el triunfo, el Comité Nacional Republicano le dio su espaldarazo. Algunos líderes conservadores republicanos buscarán opciones para frenar a DT con un candidato alternativo de consenso o con la creación de un tercer partido, lo cierto es que estas en la práctica no son viables. Las elites republicanas tienen que hacerse a la idea de que deberán convivir con DT.

Ted Cruz, el más próximo rival de DT en las campañas electorales de los republicanos, tampoco hubiera sido una buena alternativa. Cruz, hijo de un cubano originario de la provincia de Matanzas que salió de cuba en 1957 antes de la Revolución encabezada por Fidel Castro, que ha sido un “furiosos predicador” de la derecha cristina, ha seguido los pasos de su padre. Ted Cruz ha sido calificado como “un fanático, rabioso, conservador y enemigo de los inmigrantes”; como buen exponente del llamado Tea Party, está a favor de que cada ciudadano porte las armas que necesita para su defensa y también se ha expresado en contra de los impuestos y los gastos para la educación pública. Lo más preocupante de Ted Cruz es su pertenencia a un movimiento de fascistas cristianos enraizados en la ideología radical conocida como Dominioismo o Reconstruccionismo Cristiano, cuya ideología hace un llamado a “líderes cristianos ungidos” para apoderarse del Estado y construir las leyes y las metas de la “nación bíblica”; esta idea “suena” al Califato del Estado Islámico.

Marco Rubio otro precandidato republicano que descolló en la carrera presidencial 2016, senador por el estado de Florida, igualmente no hubiera sido una alternativa a DT; igualmente ha sido apoyado por el Tea Party; a pesar de ser hijo de emigrantes cubanos ha rechazado el acercamiento a Cuba; durante 10 meses bloqueó la ratificación en el Senado de la nominación de Roberta Jacobason (RJ), como embajadora de EUA en México; RJ, se ha desempeñado como Secretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental y tuvo un papel relevante en las gestiones para la reanudación de las relaciones diplomáticas entre EUA y Cuba. Si DT es nominado finalmente candidato republicano a la presidencia tendrá que reconsiderar su lunática estrategia “para mejorar su odiada imagen y enfrentar a Hillary Clinton, una candidata demócrata “menos mala”, que si bien tiene una gran experiencia política, está muy cerca de las preferencias de Wall Street y de todas las empresas que le pagan cantidades ingentes para dar discursos, como un adelanto a su apoyo si es elegida Presidenta de EUA, y luego está el asunto del servidor de los emails en el que se ha descubierto que instaló un servidor privado para sus mensajes relacionados con el trabajo en la Secretaría de Estado; existen otros asuntos “espinos” en la vida política de Hillary que DT tratará de desenmascarar en su obsesiva carrera hacia el Capitolio.

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