Opinión

Elecciones en EU, posible impacto en la economía y en los mercados

 
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Donald Trump, precandidato republicano a la presidencia de EU. (AP)

Después de la fase de debates, al arrancar el proceso de selección de los candidatos, en las primarias y los caucus, se ha iniciado formalmente la carrera presidencial en Estados Unidos. El resultado en la primera contienda (caucus) en Iowa fue sorpresivo, como suelen ser estas sesiones en una entidad poblada mayoritariamente por blancos conservadores, evangélicos.

Gana Cruz a Trump en la elección de los republicanos, por un margen considerable. Trump no es invencible. Hillary Clinton empata con Sanders del lado demócrata con una ventaja insignificante. La señora Clinton tampoco es invencible. El camino por recorrer es aún muy largo y todo puede pasar. Faltan caucus (asambleas) o primarias en los 50 estados y en territorios coloniales.

El padrón total de posibles votantes para noviembre se estima en 225.7 millones de personas, de las cuales los blancos serán 135 millones, los negros serán 27.4 millones, los hispanos 27.3 millones y los asiáticos 9.2 millones, y otros varios que suman 25 millones. Una diversidad nunca antes vista.

Aun cuando las encuestas recientes favorecen a Hillary Clinton, para la contienda final las estrategias mercadológicas y el dinero recaudado, y la nominación de la fórmula de los vicepresidentes, pueden mover radicalmente las cosas de aquí a noviembre. Pero junto con el resultado de la presidencial también es sumamente importante el resultado de las elecciones en el Congreso norteamericano.

Frente a las encuestas, la otra perspectiva a considerar es la estadística histórica. Una cosa son las encuestas que van cambiando en el tiempo y otra la experiencia histórica.

La historia nos señala que tradicionalmente después de dos periodos con el mismo presidente y el mismo partido en el poder, es muy difícil que en las siguientes elecciones vuelva a ganar el mismo partido.

También es parte de la experiencia histórica que en el primer periodo presidencial normalmente la ciudadanía le da el control del Congreso al nuevo presidente en turno y a su partido.

Por lo tanto, de acuerdo a la estadística, el escenario más probable es que gane el candidato republicano, con el control del Congreso. Entre los punteros, en el mapa ideológico el más cargado a la derecha sería Ted Cruz. Trump estaría en medio (por no decir en el pragmatismo mercadológico blanco) y Rubio se presenta como el más cargado hacia el centro derecha ideológico.

En este escenario, podríamos esperar en general un incremento sustancial en los presupuestos de gasto militar, con reducciones en los impuestos a los ingresos, reducciones en el gasto social, y una mayor frecuencia de la presencia militar de Estados Unidos en los conflictos geopolíticos. Y mientras más radical el presidente electo, mayor exageración en este escenario.

En el otro extremo de los posibles resultados podríamos imaginar que los demócratas volvieran a ganar la presidencia, pero sin el control del Congreso. Un escenario muy similar a la situación vigente, que se avala en las encuestas recientes. Un presidente sin el apoyo del Congreso no puede hacer nada. Sus iniciativas son rechazadas reiteradamente. Los republicanos actúan para reducir el gasto social, y se oponen sistemáticamente a la aprobación de los presupuestos sociales. En el mapa ideológico la Sra. Clinton se sitúa en el centro izquierda, mientras que Sanders se autocalifica de socialista, es decir, en la izquierda radical y populista.

Un tercer escenario en el que los demócratas repitieran por un tercer mandato consecutivo y además con el control del Congreso luce hoy como muy poco probable. Pero implicaría que de nueva cuenta se intentaría reducir aún más el gasto militar, aumentar el gasto social y aumentar los impuestos sobre los ingresos, a las empresas y a los individuos, particularmente entre los más ricos.

Considerando que los mercados suelen adelantarse a los hechos, podríamos imaginar lo que puede pasar con las tasas de interés de los bonos del Tesoro de largo plazo en este escenario, descontando una tendencia de un déficit fiscal creciente, lo que a su vez implicaría un dólar fuerte, y al reducirse los impuestos en Estados Unidos habría mayor consumo y presión inflacionaria, pero con más inversión como contraparte. También podría preverse una nueva tendencia de desregulación en el sector financiero estadounidense.

Twitter: @EOFarrillS59

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