Opinión

Elecciones a la vuelta de la esquina

 
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Depositando el voto. (Cuartoscuro/Archivo)

Presidente de Sociedad en Movimiento.

Cumpliré con mi obligación, obligación de acudir a las urnas este próximo mes de junio, como lo he hecho, sin fallar una sola vez, durante mis ya largos años, casi 60, de ciudadano con derecho a voto.

Pero no me invade el entusiasmo, me invade la irritación, sí la irritación de contemplar una clase política que no merece mi voto razonado. Es más, al razonar mi voto, mi consciencia me dice que deje la boleta en blanco, a pesar de que esto, según algunos expertos, favorecerá al PRI, partido cuyo cinismo es inaudito pero su habilidad para atrapar el voto por las buenas o las no muy buenas, es también inaudito. Y si no es el PRI, también pudiera favorecer al Verde, su compañero de viaje, partido que se vende al mejor postor, aunque desde hace tiempo va con el PRI, sin tener ideología propia sino intereses bastardos y económicos muy ajenos a los que desearíamos los ciudadanos amantes de la democracia. Sus dueños -porque este partido tiene dueños- sólo abrevan en los bebederos de quienes les rinden frutos políticos y económicos. Ojalá tengan razón aquellos expertos que aseguran que el voto nulo beneficia proporcionalmente a todos los partidos contendientes. Me sentiría más tranquilo.

¿Y las autoridades electorales en donde se encuentran? ¿Cómo justifican su silencio frente a la publicidad –no permitida oficialmente- de este partido que gasta muchos millones de pesos –sobrepasando los límites establecidos por el INE- particularmente en las horas pico de la TV para transmitir sus engañosos mensajes? La multa llegará, como siempre, fuera de tiempo; pero todo esto parece ser simplemente un riesgo calculado por el Verde, en donde el beneficio tiene un precio que están dispuestos a pagar, beneficio que ya está dando los resultados esperados.

El PRI sigue siendo ese PRI viejo y anquilosado, falto de ideas nuevas y propuestas de las que está urgido nuestro país. Hablan de un nuevo PRI, pero atrás de ellos aparecen los mismos dinosaurios de largo colmillo, para quienes todo es válido con tal de conquistar el poder ¿Y el poder para qué? ¿Para beneficiar a las mayorías? Los resultados lo dicen todo: la pobreza, vergüenza de todos los mexicanos, no ha disminuido a pesar de los inmensos recursos destinados a su combate. Políticas populistas destinadas a capturar el voto, es lo que ha prevalecido. Pero una política de fondo en la que el pobre obtenga los incentivos y los legítimos recursos para salir por sí mismo de la pobreza, brilla por su ausencia. Otros países latinoamericanos han avanzado notablemente en la reducción de la pobreza, mientras México continúa contemplando sus más de 50 millones de pobres con absoluta indiferencia.

El PAN ha defraudado a quienes han creído en él. Sus doce años de gobierno dejaron mucho que desear y sus “moches” y prácticas corruptas así como la notable ineptitud de su dirigente máximo para colocarlo como un partido con ideas de avanzada y congruente entre lo que dice y lo que hace, han ocasionado la decepción de muchos de los que creían en ese partido. Lástima, Manuel Gómez Morín, estoy seguro, se sentiría decepcionado del partido que él fundó para impulsar una política digna del país que tanto amó.

Y el PRD no puede ya frenar su desplome a la luz de los hecho que lo contemplan, principal, pero no exclusivamente, el gobierno del Estado de Guerrero, en el cual predomina. El caso de Ayotzinapa, lo ha desnudado. El PRD no ha podido posicionar a la izquierda, esa izquierda a través de la cual - muchos soñamos- se atacaría la pobreza y la desigualdad que tanto daño ha causado a México y le sigue causando. Hombres ricos, sedientos de poder, defendiendo de dientes para afuera las causas de los pobres, pero sin ningún programa que entusiasme a aquellos que quisiéramos de todo corazón, que se construya una gran clase media ilustrada representativa de nuestro país.

Y hablo también a favor de la riqueza, aquella que surge del esfuerzo legítimo, legal y creador de quienes tienen la habilidad para forjarla y que no sólo la capturan, sino que la utilizan para generar empleos a través de empresas socialmente responsables y evitan los derroches ostentosos que tanto lastiman a la sociedad.

México maravilloso, te seguiré amando hasta mi muerte. Aquí nací, aquí crecí, aquí formé mi familia y le pido a Dios, a mis casi 82 años, que me permita morir aquí y descansar junto a mis seres queridos –uno de ellos un amadísimo hijo mío- cuando sea Su voluntad.

Mañana será otro día y haré todo lo posible para gozarlo intensamente, como he gozado la mayor parte de mi ya larga vida. Mis ratos tristes, algunos de ellos profundamente tristes, prefiero guardarlos en el baúl de los recuerdos, aunque con frecuencia se escapan y me atrapan.

En otra ocasión hablaré de Morena y de su dueño, así como del resto de los partidos, la llamada chiquillería, si es que vale la pena hablar de estos últimos que tanto dinero nos cuesta y tan pocos frutos ofrecen.

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