Opinión

Elecciones 2016

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Casillas

El domingo pasado se eligió gobernador en Colima. Fue una reposición del proceso de junio, porque había evidencias de intervención del gobierno local, especialmente grabaciones de llamadas telefónicas que siguen siendo ilegalmente difundidas. Hubo quien imaginó que esa divulgación se debía al anterior gobernador, porque el candidato del PRI no era de su agrado. Como sea, se repitió la elección, y en las últimas semanas se difundieron nuevas grabaciones, igualmente ilegales, que mostraban una faceta del candidato del PAN muy desagradable. Perdió por diez mil votos.

Pero en junio se elegirán doce gobernadores, y la atención gira en torno a quiénes serán los candidatos del PRI en esos comicios, y a quién enfrentarán con algún riesgo. En casi todas las elecciones, el adversario relevante es el PAN. En Oaxaca y Zacatecas, esto no es así, y son las únicas dos entidades en donde alguno de los partidos de “izquierda” puede competir. En todos lados hay independientes interesados en competir, algunos de ellos que ya han ocupado puestos públicos asociados a algún partido político.

El PAN y el PRD habían anunciado la posibilidad de realizar ocho alianzas, en pares de entidades. Por ejemplo, en Durango van juntos apoyando a un panista (anteriormente priista), Rosas Aispuro, y en Zacatecas ocurrirá lo mismo, pero con un candidato perredista, que puede ser Pedro de León, también expriista. Los otros tres pares están más complicados. El par Oaxaca-Veracruz implica que el PRD apoyaría al candidato del PAN en Veracruz, Miguel Ángel Yúnez, mientras que el PAN apoyaría en Oaxaca a un perredista aún no elegido. El par Puebla-Tlaxcala no parece que vaya a salir, porque el PAN tiene candidatos en ambas entidades que no piensa bajar, y el par Tamaulipas-Hidalgo no parece interesarle demasiado a ninguno de los partidos.

En principio, parecería que Morena sólo competirá en Zacatecas de manos del cacique estatal, ahora delegado en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, y su presencia en el resto de las elecciones será testimonial.
Tal vez logren algún candidato interesante, pero de momento eso no se percibe. Más interesante es Movimiento Ciudadano, que ya en esta columna le decíamos que fue la gran revelación del año pasado, aunque muy pocos se hayan dado cuenta. Mientras Morena obtuvo 9.0 por ciento de los votos, que es lo mismo que López Obrador sumaba a sus alianzas de izquierda, Movimiento Ciudadano pasó de su tradicional 2.0 por ciento a 7.0 por ciento, y lo hizo con una gran cantidad de pequeños acuerdos locales con candidatos que venían de otros partidos, especialmente del PAN.

Así ocurrió en Nuevo León con Fernando Elizondo (luego sumado al Bronco), en Hermosillo con María Dolores del Río, o en Colima con Locho Morán, que el domingo pasado obtuvo 12 por ciento del voto, y colocó al partido en tercer lugar, mientras PRD y Morena prácticamente perdieron su registro local.

Vuelvo a insistir en que la política está cambiando de fondo. Los partidos tradicionales, de izquierda y derecha, no tienen soluciones para los problemas actuales de la población, sino para los que ya no existen: empleo, políticas asistenciales, apoyo para el campo. Eso no es lo relevante hoy para la ciudadanía, de forma que buscan alternativas, y están dispuestos a votar por lo que sea. Por eso Trump en Estados Unidos, o Podemos en España, o para el caso, extremos como Cuauhtémoc Blanco en Cuernavaca.

Frente a esta transformación, los partidos que insistan en ofrecer soluciones del siglo pasado seguirán perdiendo presencia. Serán sustituidos por quienes traten de entender mejor al votante, con soluciones locales, más flexibles, menos clientelares. Y eso nos dará un mapa nuevo en junio próximo, creo.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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