Opinión

El Wahishi: un emir con orientación social


 
 
El hombre que provocó el cierre durante una semana de 19 embajadas y consulados de Estados Unidos en Oriente Medio y África --ayer se anunció que reabrirán todas, a excepción de la que se ubica en Saná, Yemen-- es un implacable fundamentalista convencido de la causa de El Kaida (La Base) que por años fue secretario privado de Osama ben Laden en Afganistán, aunque tiene la sensibilidad suficiente para recomendar a sus aliados en Mali que traten de mejorar las condiciones de vida en los territorios bajo su dominio.
 
Nasser Abdel Karim el Wahishi, en su treintena y nacido en Yemen, proclamado emir de El Kaida en la Península Arábiga (EKPA), considerada por Washington como la rama más activa y letal de la red extremista, habría sido blanco de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, que interceptó sus planes sobre un gran atentado y ha tratado, así, de justificar su amplio programa de espionaje en Internet y las telecomunicaciones.
 
 
En enero, sin embargo, tras la ofensiva francesa que recuperó el norte de Mali, AP encontró en Timbuctu la correspondencia que El Wahishi envió entre mayo y agosto de 2012 al argelino Abdelmalek Drukdel, llena de sugerencias que muestran el rostro político y social de El Kaida, pero también su aprendizaje sobre como gobernar con eficiencia.
 
Hay que asegurar, escribió, que en las zonas controladas haya electricidad y agua potable.
 
 
“Trata de ganarlos a tráves de las comodidades de la vida. Hará que simpaticen con nosotros y que sientan que su destino está unido al nuestro”.
 
 
Días difíciles
 
Eran días díficiles para El Wahishi en Yemen, cuyas fuerzas se retiraron del terreno ganado en el levantamiento contra el dictador Alí Abdulá Salé, incluyendo la región sureña donde nació el rebelde, después de un contraataque del ejército, apoyado por los drones de EU que operan desde Arabia Saudita y Yibuti. Luego de 16 meses de control, no obstante, el dirigente insistía a Drukdel: “debes ser amable; no puedes golpear a la gente por beber alcohol cuando no sabe ni siquiera como rezar. Trata de evitar en lo posible los castigos islámicos a menos que estés obligado... nosotros empleamos este enfoque y dio buenos resultados”.
 
 
Con todo, en febrero de 2012 un hombre acusado de espiar fue sentenciado a muerte por crucifixión. Su cuerpo fue dejado colgando de una torre de energía, en una macabra escena que se difundió en YouTube y que para algunos especialistas marcó el fin del respaldo popular a EKPA.
 
 
Nadie duda, empero, de la voluntad de sacrificio de El Wahishi, también llamado Abu Basir y que en diciembre perdió en la lucha a un hermano menor. Apoyado por veteranos de Afganistán y de Irak --él mismo participó en la batalla de Tora Bora, de donde escapó Ben Laden al cerco norteamericano en la invasión de 2001 al primer país--, fue capturado ese año en Irán y entregado a Salé, quien lo encarceló sin juicio. En 2006 escapó con 23 camaradas y asumió el mando de EKPA.
 
 
Hoy se ha convertido en una de las nuevas bestias negras de la interminable guerra antiterrorista de EU, que lo acusa de organizar varios atentados frustrados y jurar que pese a la muerte de Ben Laden en 2011 'lo que viene es más grande y peor'.