Opinión

El voto de los negros

 
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Comunidad negra. (internacional.elpais.com)

El 40 por ciento de los votantes de color sufragaron por Dwight Eisenhower en 1956. Desde ese año los republicanos no han podido conseguir más de 15 por ciento de ese electorado. Lo que motivó el realineamiento fueron las leyes de derechos civiles, prometidas en 1960 por John F. Kennedy y promulgadas entre 1964 y 1969 por Lyndon B. Johnson. La población blanca de los estados sureños se opuso radicalmente a esas reformas y se aglutinó alrededor de candidatos republicanos como Barry Goldwater y Pat Buchanan. La población negra se sintió traicionada por los republicanos y capitaneada por líderes bautistas, como los reverendos Martin Luther King, padre e hijo, se pasó en masa al otro partido.

Desde entonces, los demócratas los han conservado, abanderando sus causas e incorporándolos al gobierno. Un discípulo del doctor King, el también pastor bautista Jesse Jackson, fue aspirante a la candidatura presidencial en 1984 y 1988. Finalmente, llevaron a la Casa Blanca a Barack Obama en 2008 y 2012. En esa última elección, el candidato republicano Mitt Romney sólo obtuvo el voto de 6.0 por ciento de esa minoría.

Lo que quizá explique porqué, durante las primarias, la señora Clinton sólo dirigió dos anuncios a ese grupo que, sin embargo, está molesto con Obama porque no cumplió todas sus expectativas. Gran parte de quienes viven en el centro de las ciudades se ha empobrecido o no han mejorado como lo pensaban al votar por él. De hecho, hay muchos lugares en los que el apoyo de Obama pudiera ser contraproducente.

Más grave es el rencor que le tienen a Bill Clinton, quien sostuvo una política de encarcelamiento masivo de muchachos negros, a veces por delitos menores e injustamente acusados. Algunos incluso lo responsabilizan de la brutalidad policíaca, cada vez peor. Cuando en las últimas semanas se multiplicaron los casos de jóvenes de color asesinados por policías blancos, y se formó el movimiento Black lives matter, Hillary prefirió no hacer mucho ruido por miedo a que le resultara peor.

Esto lo aprovechó Sanders, quien obtuvo el respaldo, entre otros, de Harry Belafonte y lanzó siete anuncios dirigidos a aquellos. En uno, llamado “He is with us”, Danny Glover simplemente recuerda que en los sesentas, mientras Hillary colaboraba en la campaña de Goldwater, Bernie participaba en las marchas junto al doctor King e incluso fue arrestado por luchar contra la segregación racial.

Donald Trump ha seguido una estrategia de atizar el resentimiento racial. En su lógica, ser apoyado por supremacistas o kukusclanes y burlarse de la corrección política, diciendo que despidió a un contador negro por flojo o que Obama no nació en Estados Unidos, le aseguran el voto blanco del medio oeste y del sur.

Sin embargo, para ganar requiere contar también con al menos 15 por ciento del voto de los negroamericanos en ciertos estados. Por eso, de tiempo atrás cultiva la amistad de líderes conservadores de la comunidad, decepcionados con Obama y molestos con las propuestas educativas de Hillary. Si bien personajes importantes como los exsecretarios de Estado Colin Powell y Condoleeza Rice han preferido mantenerse alejados de él, otros como Ben Carson, el único no blanco entre los precandidatos republicanos, se han sumado a su aventura.

La apuesta principal ha sido reclutar a predicadores de ese colectivo que tienen programas de radio o televisión con grandes públicos. Pastores como Mark Burns o Darrell Scott son capaces de dar sermones inspiracionales sobre el papel providencial de Donald para salvar al mundo. Son ministros bautistas poco convencionales pero enormemente populares, como Omarosa Onee Manigault, que aparece frecuentemente en los programas de Oprah Winfrey o Larry King y que alcanzó la fama al participar en el reality show “The Apprentice”, dirigido por el mismísimo Trump.

En YouTube la estrategia la encabezan las famosas Diamond and Silk, dos hermanas que se la pasan platicando de temas como: la forma en que Donald lucha contra la inmigración ilegal y los tratados comerciales que le quitan oportunidades a los afroamericanos.

Tan le esta resultado el plan, que ya se volvió parte del show que sean ellos, los negros a favor de Trump, quienes expulsen, entre aplausos de la concurrencia, a blancos que irrumpen en los mítines protestando contra el racismo del candidato..

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