Opinión

El vital líquido

 
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Agua. (Cuartoscuro)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leía las noticias del agua. Se alborotó el cotarro. Si Gil ha entendido algo, cosa improbable, la Ley General de Aguas que se discutiría en el Pleno de la Cámara de Diputados se proponía incorporar el derecho de nueve millones de mexicanos al servicio potable.

Como el rayo y la centella, organizaciones sociales y académicas criticaron la ley y aseguraron que movilizarían a hombres y mujeres iracundos pues con esa inmunda ley se privatiza el agua, se limita la participación ciudadana y viola el derecho humano al vital líquido (así se dice).

A Gamés lo taladró la certeza de que algo muy neoliberal ocurría dentro de la Ley de Aguas, algo sumamente privatizador, algo con aviesas intenciones. Conclusión: la Cámara de Diputados decidió cancelar la discusión; de momento, jodiose la Ley de Aguas.

Manlio Fabio Beltrones se tiraba de los pelos mientras insistía en que no había en la Ley intención alguna de privatizar el precioso líquido (así se dice). “El uso de términos como acaparamiento o seguridad jurídica cuando se habla de concesiones ha llevado a emitir pronunciamientos demagógicos.”

Un caos: ¡no privaticen el vital líquido! Ya los vimos, no se hagan: traen órdenes de vender el agua a precios imposibles de pagar, el vaso de agua a quince pesos, en fon, lectora y lector, explíqueles, a ver. En el diccionario de Gilga, organización social quiere decir hacerla de tos, hacerla cansada, puro irigote y háganle como quieran.

Adalides

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No! Es Ricardo Monreal, defensor de los más débiles y de quienes pretenden robar el agua al pueblo. Lex Luthor Beltrones había planeado quitarle el agua a la humanidad, así se las gasta Alexander Luthor Beltrones.

En su periódico Milenio, Monreal escribió “Agua y petróleo” y sostuvo que la Ley de Aguas “es la versión hídrica de la reforma energética, o la segunda parte del despojo de los recursos naturales del país”. Mucho peor, candidato Monreal, el postróleo mexicano no vale nada, nadie lo quiere, ¿ha visto usted bañarse en oro negro a los mexicanos?, ¿se ha bebido usted un vaso de la mezcla maya o como se llame? Aquí hay gato cerrado y abierto, pero el pueblo bueno ha detenido a los neoliberales.

Lectora y lector, ¿qué se ve en el cielo? ¿Un trineo halado por renos? ¿Uno de ellos tiene la nariz roja? ¿Se llama Rudolph? ¿Santaclós va a bordo de ese aeroplano? Pero si la Navidad ha pasado, ¿qué vemos? Ah, incrédulos, vemos a Alejandro Encinas defendiendo el agua de los pobres en su periódico El Universal en un artículo titulado, no sin cierta originalidad, “Aguas”.

Oigan esto: “La voracidad de la oligarquía gobernante no tiene límites. No ha sido suficiente la entrega de los recursos energéticos; la cesión de las telecomunicaciones al duopolio televisivo; la precarización del trabajo y los salarios; la pobreza y la violencia dominante en el país, ahora se pretende privatizar el agua”. Aigoeeeii. ¿Cómo la ven? Sin albur.

El senador se rifó durísimo: “el agua es un recurso vital para el desarrollo, la gobernabilidad y para garantizar calidad de vida para todos los mexicanos”. Caracho, senador, ¿tan importante es el agua? Si no lo escribe usted con tanta claridad, Gil ni en cuenta pues él se baña con leche y se seca con dólares.

Liópez, privatizador

En ésas estaba Gamés, dispuesto a dar un trozo de su vida por el agua de los mexicanos, cuando en sus periódicos La Razón y EL FINANCIERO apareció la noticia bomba. Resulta que la nueva Ley de Aguas fue el modelo que usó Liópez en el Distrito Federal cuando fue jefe de Gobierno.

Con la pena, pero Liópez entregó a la industria privada la operación del suministro de aguas, así como la instalación de infraestructura de drenaje y alcantarillado y les otorgó contratos por cinco años.

Gil lo leyó en su periódico La Razón: las cuatro empresas autorizadas por Liópez fueron Proactiva Medio Ambiente, Industria del Agua de la Ciudad de México, Tecnología y Servicios del Agua y Agua de México, en todos los casos SA de CV. No somos nada, Liópez privatizador.

Diantres, ¿qué harán el Supermán Monreal y el Santaclós Encinas? ¿Luchar contra Liópez? Oh, no. Tráganos, tierra.

La máxima de W. C.: Fields espetó dentro del ático de las frases célebres: “Yo no bebo agua, los peces fornican en ella”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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