Opinión

El vino favorito del gobernador Calzada

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Vino

Hace pocos días el gobernador de Querétaro José Calzada Rovirosa telefoneó a Ignacio Muñoz de Cote para solicitarle una comida en su viñedo. Su comitiva de casi dos decenas de convidados departió en el bistró que Ignacio y su hermano José lanzaron en 2014, dentro del viñedo que lleva el apellido de su madre, “De Cote”, y cuyos vinos han irrumpido con fuerza en el escenario de la vinicultura mexicana, por las extraordinarias condiciones climáticas de que goza la zona de Ezequiel Montes.

Todo indica que Calzada adoptó la marca “De Cote” con particular empatía desde que inauguró el viñedo en septiembre del año pasado. La razón es simple: De Cote eligió cuidar meticulosamente las uvas y el proceso productivo para llevar la industria vinícola de esa región a un segmento de mayor poder adquisitivo, con botellas de tinto que rondan los 400 pesos, mientras que los competidores venden las suyas al segmento popular.

De Cote lanzó al mercado un vino queretano que tendrá un reto: hacerse un lugar frente a lo que han logrado las vinícolas de Ensenada y de Parras. En Baja California es notorio el trabajo de Cetto, Domecq, Monte Xanic, y el de Federico Fuentes, el famoso financiero transformado en vinicultor que se asoció con Hugo D’Acosta y de donde surgieron el proyecto Paralelo y la famosa Casa de Piedra.

No hay duda de que De Cote tomará tiempo en madurar. Pero ha empezado con el pie derecho. De inicio, hay 20 hectáreas sembradas de uva cuyo producto se irá a las 32 mil botellas que producirá este año; aunque la meta es llegar a 250 mil botellas hacia el año 2020. En una primera etapa, De Cote ha lanzado cuatro etiquetas, dos de blanco y dos de tinto. Estos últimos incluyen un coupage con uvas tempranillo y shiraz, y uno más que lleva merlot, cabernet y shiraz.

Un emprendimiento vinícola puede verse como una gran osadía de negocios, debido a la intensa competencia. Debe recordarse que el consumo per cápita de vino en México apenas llega a 500 ml. al año (aunque hace pocas semanas el Consejero Económico de la Embajada de España en México, Jorge A. Mariné, afirmó que ya alcanzó los 2.5 litros, una cifra un tanto inverosímil). Pero esta circunstancia parece importar poco a los hermanos Muñoz de Cote, que apuestan a una experiencia integral en su bodega y en su bistró queretanos.

¿Cuánto tiempo tardará el mexicano de la clase media en dar soporte a un mercado masivo vigoroso de vino en el país? Respuesta: es probable que veamos antes gasolinas de marcas británicas en nuestras calles, que mexicanos degustando vinos como lo hacen franceses o españoles. Pero hay un camino que empieza a recorrerse y que tiene héroes pacientes, como los hermanos Muñoz de Cote.

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