Opinión

El viaje de Trump

    
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shinzo Abe y Donald Trump. (Reuters)

Terminó el viaje de Donald Trump por Asia. Como usted sabe, visitó Japón, Corea del Sur, China, Vietnam y Filipinas. En todas partes se portó como siempre lo hace, con poca educación y diplomacia, hablando de grandes acuerdos y negociando no sabemos exactamente qué. En Vietnam, en la reunión de APEC, se encontró con varios jefes de Estado, incluyendo los de México y Canadá, aunque no sé si hablaron algo del TLCAN, pero también con Vladimir Putin, de quien dijo creer en su palabra.

Más allá de lo anecdótico de su comportamiento, esta visita tiene dos elementos importantes. El primero es geoestratégico: cuál será la evolución de su conflicto casi personal con Kim Jong-un, pero también establecer la posición de Estados Unidos frente al expansionismo geográfico de China e informático de Rusia. En el primer caso, Trump dice haber convencido a China de presionar a Corea del Norte, y aparentemente ese país ha incrementado sus sanciones a Kim. Pero en los otros dos temas no se ve de plano avance. Por el contrario, los reconocimientos a Xi Jinping parecen fortalecerlo tanto en su dinámica interna (más autoritaria) como en la externa, especialmente en el Mar del Sur de China.

Aunque no ocurrió en ese país, la manera en que se trató a la prensa en Filipinas refuerza la figura autoritaria del mismo Trump. El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, es un conocido enemigo de los derechos humanos, incluyendo la libertad de prensa. Y a Trump los autócratas le fascinan, así que cuando se impidió hablar a los periodistas, Trump felicitó a su anfitrión.

Esa fascinación por los dictadores es más evidente en el caso de Putin. Aunque todas las agencias de inteligencia en Estados Unidos han concluido que Rusia intervino en las elecciones estadounidenses, Trump afirmó que Putin le había dicho que eso no era cierto, y a él eso le pareció creíble. Y lo dijo. Frente al alud de críticas en su propio país y a riesgo de enemistarse aún más con las agencias, poco después debió comerse sus palabras. Pero no hay duda de a quién le cree.

El segundo tema que es relevante, para nosotros, es que dice haber tenido “un gran día en las reuniones bilaterales de la cumbre ASEAN acerca de comercio, los que (sic) estamos transformando para ser grandes tratos para nuestro país”. Es un tuit de ayer por la mañana. Me llamó la atención porque se había anunciado que el miércoles hará una presentación de sus logros en el viaje a Asia, y eso será cuando esté iniciando la quinta ronda de negociaciones del TLCAN acá en México. No se me ocurre un mejor momento para volver a decir que se va, porque el TLCAN es el “peor tratado de la historia de la humanidad”, incomparable con los grandes acuerdos que obtuvo en su viaje por Asia.

Ya veremos. Como hemos comentado en varias ocasiones, ese anuncio detonará varios procesos, y el resultado final no es muy claro. Sin duda va a complicarnos la vida a nosotros, pero el riesgo de que meta a Estados Unidos en una recesión, justo cuando quiere sacar adelante una reforma fiscal, debería ser suficiente razón para impedirle actuar de esa manera. Sin embargo, ya deberíamos haber aprendido que Trump no tiene un esquema mental parecido al de un político, un empresario, o de plano una persona normal. Por eso preferí escribir este texto, que no está en la línea tradicional de Fuera de la Caja, pero que puede servir para entender mejor ese posible anuncio. No hay catástrofe, pero sí una situación difícil. Iremos analizando lo que ocurra.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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