Opinión

El verdadero artista ayuda al mundo al revelar verdades místicas

 
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Arte.

Esta semana celebramos el cumpleaños número 74 de Bruce Nauman, uno de los artistas estadounidenses más prominentes, influyentes y versátiles que comenzaron su carrera en la década de 1960. Aunque su trabajo no se define fácilmente dada la gran cantidad de materiales, estilos o temas que ha abordado, la instalación forma parte central de su obra en un estilo postminimalista que responde a las ideas del conceptualismo, el minimalismo, el performance y el video arte.

En esta columna quisiera abordar una de sus piezas más tempranas, aunque representativas de su prolífica carrera: la instalación de neón The True Artist Helps the World by Revealing Mystic Truths (El verdadero artista ayuda al mundo al revelar verdades místicas), de 1967.

El texto, escrito en tubos de neón en forma de espiral, fue elaborado y posteriormente colgado en el estudio que estableció en un supermercado abandonado de San Francisco.

Característico de las obras tempranas de Nauman, se crea una referencia directa a los medios y materiales comunes utilizados en la mayoría de anuncios publicitarios de la época. A primera vista, el tono satírico con el que se presenta la frase formula una serie de cuestiones en relación a las diversas formas en las que se ha concebido el rol del artista durante el siglo XX y el propósito que tiene la producción creativa en la sociedad.

Durante el desarrollo de las vanguardias europeas, diversos creadores utilizaron el arte para revelar verdades profundas sobre la condición humana alimentando la noción del artista moderno como transmisor de realidades. Bruce Nauman cuestiona si este modelo es capaz de lograr revelar verdades místicas o de trascender por medio de declaraciones universales de uso para la sociedad de ese momento, a partir de la posguerra. Al mismo tiempo, el artista expone a un público más amplio y variado preguntas que normalmente eran consideradas sólo por la élite cultural. En dicho posicionamiento, el medio y el mensaje adquieren la misma importancia en la formación de un sistema de comunicación fácilmente comprensible para todo tipo de audiencias.

La colocación de un letrero de neón a la vista de todo aquél que pasara a las afueras del supermercado implicó que la mayoría de los transeúntes se hicieran la misma pregunta una y otra vez.

El renovado interés por las ideas de Marcel Duchamp durante los años 60 influenció de manera directa a Nauman, quien comenzó a interesarse por las estructuras del lenguaje y su masificación. En este sentido, la instalación de neón no sólo se presenta como un objeto, sino como un proceso que evoca una serie de cuestiones sobre el artista y el papel que el lenguaje juega en la concepción y definición del arte. Las palabras, hasta nuestros días, siguen formulando las mismas preguntas al ser leídas por los espectadores, quienes pasan por el mismo proceso esta vez influenciados por el contexto del siglo XXI: ¿Qué hace al artista verdadero ó en realidad revela verdades místicas?

Gran parte de la obra de Bruce Nauman refleja la desaparición de la vieja creencia modernista sobre la capacidad del artista para expresar sus ideas de manera clara y poderosa. Sus juegos de palabras, neones, videoinstalaciones y esculturas continúan formulando interrogantes en relación con el valor que le damos a las acciones y resultados del artista.

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