Opinión

El verano, tiempo de novilladas y esperanza


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San Marcos

Para cimentar un futuro hay que trabajar desde las bases; así lo hace la millonaria industria del futbol, invirtiendo recursos en sus fuerzas básicas para asegurar el suministro de jugadores en futuras temporadas. En la fiesta brava debe ser igual.

Las novilladas son festejos, por lo general, deficitarios económicamente, pero a su vez fundamentales para asegurar la formación de nuevos toreros, aficionados y la consolidación de ganaderos que en estos festejos logran un escaparate para lidiar sus animales.

Recuerdo con nostalgia aquellos veranos lluviosos de principios de los años 80, cuando era necesario hacer uso del derecho de apartado para ir a las novilladas en la Plaza México; toreros como José Alonso, David Liceaga, Valente Arellano, Ernesto Belmont, José Lorenzo Garza y Manolo Mejía provocaban entradones en el Coso de Insurgentes. En los años 90 vivimos también una gran época con Arturo Gilio, Mario del Olmo, Teodoro Gómez, El Conde, Federico Pizarro, Ricardo Montaño; años más tarde Fernando Ochoa y Cristina Sánchez llenaron la Monumental hasta el reloj.

Cada feria tenía por lo menos una novillada. Esta sana costumbre se fue perdiendo ante la nula capacidad de empresarios cortoplacistas, improvisados y uno que otro rufián. Para fortuna de los aficionados, esto está cambiando.

La invaluable labor que, por ejemplo, ha hecho la familia Arroyo en su restaurante, de dar temporadas de novilladas durante 24 años los sábados, ha sido muestra de constancia y amor a la fiesta brava, generando negocio y difundiendo nuestras tradiciones en un entorno global de arte, gastronomía y folclor.

En la Plaza La Paloma, en Puerto Vallarta, a cargo de la familia Gómez, se organizaron cientos de novilladas los miércoles para los turistas extranjeros, dando cabida a innumerables toreros en activo durante todo el año.

Marcas comerciales como los cigarros Delicados, en su momento tuvieron su serial de festejos por toda la República; así como la Feria Nacional del Novillero Telmex a lo largo y ancho del país generó gran cantidad de festejos con importantes frutos en branding para la empresa, y también taurinos, ya que de ahí surgieron muchos matadores de toros. Ojalá y la familia Slim —aficionada, por cierto, a la fiesta— decidiera invertir nuevamente en una de las tradiciones más arraigadas de nuestro país. Un país que no respeta y no difunde sus tradiciones es un país pobre.

En las novilladas se puede vivir el toreo en su estado más puro. Los novilleros no tienen el rodaje ni la experiencia suficiente para dominar la técnica y el oficio como los grandes maestros, por lo tanto, la emoción y el peligro aumentan considerablemente, siendo festejos muy interesantes y formadores de aficionados.

Ejemplos de frutos al trabajo los vemos cada primavera en la Plaza San Marcos, en la taurina Aguascalientes, donde se dan novilladas dominicales con estupendas entradas de gente joven y aficionados que viven la fiesta y promueven esta maravillosa cultura.

La Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia en 2014 tuvo a bien poner de acuerdo a la gran mayoría de sectores taurinos y se dieron 18 novilladas, donando ganaderos con visión y convicción, todos los ejemplares lidiados. Para este 2015 se pretende subir a 24 festejos, tocando ocho plazas de toros y dando cabida a la interesante baraja novilleril, encabezada por toreros como Antonio Mendoza, Diego Emilio, José María Pastor, Nicolás Gutiérrez, Manuel Gutiérrez, Carlos Casanueva, entre muchos otros nombres con grandes cualidades para ser toreros.

Las novilladas son el pilar de esta fiesta, hay que apoyarlas, asistir y descubrir los nombres que en poco tiempo se convertirán en figuras del toreo.

Twitter: @rafaelcue

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