Opinión

El venturoso final de Cuauhtémoc Gutiérrez

Al PRI le hicieron un favor con destapar la cloaca de prostitución y tráfico de influencias que tenía su líder en el Distrito Federal, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre. No había otro modo de quitarlo.
Le llegó su hora y su carrera política ha terminado.

La exhibida pública a Cuauhtémoc Gutiérrez le cae al PRI como anillo al dedo, pues no lo pudieron quitar por las buenas. Ahora el mejor escenario para “el príncipe de la basura” es no ir a la cárcel, mientras que su partido podrá rehacerse en el Distrito Federal.

Una buena nota periodística pudo más que todos los recursos legales usados por priistas para remover a su dirigente local, que fueron frenados por el propio Gutiérrez de la Torre ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

El PRI no iba a ningún lado con ese dirigente impresentable, nada menos que en la capital de la República. Se le acabó la fiesta a Gutiérrez de la Torre, y los priistas tienen en sus manos la posibilidad de reposicionarse en la entidad que peor les ha ido en las elecciones de las últimas décadas.

Si la dirigencia nacional priista entiende el momento, los relevos de Cuauhtémoc Gutiérrez, que ya comenzaron a darse, deben ser con personas honestas, con emoción social y ganas de hacer historia.

En el Distrito Federal se va a dar una de las grandes batallas electorales del próximo año, y será entre el PRD y Morena.

Aún es pronto para aventurar acerca de cuál de esas formaciones ocupará el primer lugar entre los votantes de la izquierda, pero la división del electorado de esa franja política le va a abrir el espacio a una tercera fuerza.

Ahora el PRI podría apuntarse para ser protagonista en la capital.
Tienen que hacerlo, pues los priistas andan mal en todos los estados de alta densidad de votantes, con la única salvedad, quizá (y subrayo el quizá), de Jalisco.

El PRI sin el DF, cada vez más débil en el Estado de México, con dudas en Veracruz y las encuestas en contra en Nuevo León, está condenado a perder la exigua mayoría que hoy tiene en la Cámara de Diputados.

O se relanza ahora, en el primer semestre de este año, o la derrota en julio de 2015 será inevitable.

Por eso le viene bien al PRI este macanazo mediático a su impresentable líder en el DF, porque con Cuauhtémoc Gutiérrez como mascarón de proa ese partido no podría cosechar un solo voto de la división de la izquierda en la capital del país.

Gutiérrez de la Torre es la metáfora perfecta de lo que ha sido el PRI en el DF desde que perdió la elección de 1997. Un cochinero. Una basura, que se expresa en un liderazgo que usa su cargo para obtener favores sexuales a costa de la dignidad de las personas, pagado con dinero público. Peor, imposible.

Ahora es el momento del PRI para formarse una nueva imagen en el DF. Tienen que expulsar a Gutiérrez de la Torre y renovar rostros y actitudes. Veremos.

Estelas

La última semana de abril serán enviadas al Senado las leyes reglamentarias de la reforma energética, y su discusión tendrá lugar en un periodo extraordinario de sesiones a celebrarse en mayo.