Opinión

El vecino incómodo


 
El gobierno federal incrementó la presión hacia el gobierno de Estados Unidos para tratar de evitar la ejecución del ciudadano mexicano Édgar Tamayo Arias, programada para el próximo jueves 22 en Texas.
 
Tamayo fue sentenciado a muerte por la violación y asesinato de una adolescente; el juicio, sin embargo, se llevó a cabo sin la asistencia consular debida, entre otras irregularidades protestadas no sólo por México sino por la Corte Internacional de Justicia, que en el 2004, emitió un fallo en el que estableció la obligación de los Estados Unidos de revisar los juicios de 51 mexicanos condenados a la pena capital, entre ellos Tamayo.
 
El gobierno mexicano ha recurrido a todos los conductos políticos, diplomáticos y legales para tratar de detener la ejecución de Tamayo.
 
Sin embargo, sólo el gobernador de Texas, Rick Perry y la Junta de Perdones y Libertad Condicional podrían posponer la ejecución.
 
 
El tema se sumará, sea cual sea la resolución del gobernador de Texas, a la agenda que desarrollarán los presidentes de México y Estados Unidos y el primer ministro de Canadá, el próximo 19 de febrero en el Estado de México.
 
 
Si el mexicano es ejecutado, pese a todos los esfuerzos diplomáticos y políticos, México sumará un agravio más porque aún se encuentra pendiente la investigación que prometió el mismo Obama en el caso del espionaje al ex presidente Felipe Calderón y al propio Peña cuando era candidato presidencial.
 
 
La eventual ejecución de Tamayo tensará la reunión; no se defiende a un asesino, sino el derecho a un juicio justo, tal como Francia defendió a Florence Cassez hace unos años.
 
Y si por el espionaje, los reclamos del gobierno mexicano fueron tibios, ni Peña ni José Antonio Meade pueden dejarla pasar.
 
 
A ver.
 
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Como ocurrió cuando el país debatía en pleno si debía o no legalizarse el consumo de mariguana, hoy que se ha detectado un rebrote de la influenza H1N1 no se ve a la secretaria de Salud, Mercedes Juan López.
 
 
Si bien es cierto que el gobierno federal no ha considerado que deba emitirse una alerta por el crecimiento de los casos de esta infección viral, tampoco se conoce que se está haciendo algo en el país para contener su avance.
 
 
En las escuelas públicas no se han establecido filtros; lo mismo en los centros de trabajo y en las oficinas públicas.
 
 
Lo malo del asunto, es que la alerta se dará cuando el número de víctimas y contagiados aumente, lo que es típico en las reacciones de nuestros funcionarios federales.
 
Porque en México no pasa nada hasta que pasa.
 
 
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A contrapelo de lo que sucede en otros estados como Michoacán, Tamaulipas y Durango, en Yucatán se puede transitar sin sobresaltos a cualquier hora del día.
 
 
Algo bien está haciendo el gobierno del estado para que Yucatán y especialmente Mérida, sea considerada la ciudad más segura del país.
 
Durante su primer informe de gobierno, Rolando Zapata Bello, presumió ante una docena de gobernadores la reducción en 18 por ciento de los delitos como asaltos y homicidios dolosos en el estado así como la creación de poco más de 15 mil empleos en el último año.
 
 
Nada mal considerando el entorno.
 
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Como están las cosas en el PAN, podría oficializarse en estos días que Gustavo Madero va solo por la presidencia del partido.
 
El escándalo sobre los “moches’’ que Madero se ha negado sistemáticamente a investigar, ha causado tal decepción entre los propios consejeros que no le ven caso enfrascarse en una disputa que probablemente ya fue compra…, perdón, ganada.