Opinión

El valor detrás de las RP

Para la mayoría de las personas que no están inmersas en este campo laboral, las Relaciones Públicas pueden ser vistas como las acciones de comunicación, con una estrategia puntualmente definida, entre un cliente y sus públicos a los que se quiere permear un mensaje específico. Y no está mal verlo así, pero más allá de las funciones que enseñan los libros de texto, el verdadero valor agregado que tenemos los publirrelacionistas, es la confianza.

De acuerdo con Stephen M.R. Covey, autor del Best Seller, The Speed of Trust, “la confianza influye directamente en el flujo de cada uno de los procesos de negocio”. Dentro de esas actividades, hay situaciones que la misma empresa no está viendo desde su posición, por ser algo “normal”, cotidiano o porque lo desconocían. Ahí es donde empieza la confianza del publirrelacionista para comentarlo, pulirlo y enderezarlo. La confianza depositada en el asesor que observa el partido desde fuera de la cancha, pero que conoce a cada uno de sus jugadores influye directamente en el “número” final de cada negocio al que proporciona consultoría siempre y cuando tengamos acceso a proponer y recomendar.

La confianza se convierte en un verdadero aliado estratégico en cuanto la agencia y el consultor se enfundan en la camiseta del cliente y su marca. Gracias a ese vínculo y compromiso se logra establecer la fortaleza del mensaje a cada uno de sus mercados meta, incluyendo el interno.

Pero la confianza también es otorgada por la prensa. Un publirrelacionista que no falta a su palabra y soluciona de la mejor manera posible los requerimientos de los periodistas ayuda a que la imagen de su cliente sea mejor percibida y apreciada. El consultor se vuelve en una extensión de la empresa y vocero de compañía con la que trabaja.

La confianza es un valor de “ida y vuelta” y los publirrelacionistas siempre buscaremos recomendar una comunicación lineal y congruente, proponer otra perspectiva, ofrecer diferentes herramientas de comunicación e impulsar el negocio.

La confianza depositada en los publirrelacionistas es un valor que de no irse fortaleciendo en el transcurso de la implementación de los planes de comunicación, tirará cualquier proyecto a la basura.