Opinión

El valor de Claudia
Ruiz Massieu

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Claudia Ruiz Massieu. (ilustración)

Los premios siempre serán discutibles, por envidias o discrepancias legítimas, pero el otorgado a Claudia Ruiz Massieu tiene una connotación especial que nos reivindica como sociedad, por la travesía de la galardonada.

Sobreponerse a una tragedia como la que vivió Claudia y convertirse en canciller a una edad temprana, luego de un brillante paso por la Secretaría de Turismo, habla del tamaño del carácter de la premiada como Mujer del Año en México.

A Claudia Ruiz Massieu le pasó todo: su padre fue asesinado y la investigación se convirtió en el caso más manoseado y escandaloso de degradación de la justicia del México contemporáneo, sin que ninguno de los fabricantes de mentiras haya pagado sus culpas, lo que sirvió para dejar el crimen impune.

Todos sabemos lo que sufrió Claudia Ruiz Massieu y no es momento de recordar pormenores. Lo notable fue su recuperación y su valor para enfrentarse a la vida y triunfar sin rencores en el complicado andamiaje del sector público.

A pesar de la adversidad que atravesó su juventud, Claudia Ruiz Massieu se considera “una mujer afortunada, porque nunca me cuestioné que podría alcanzar mis sueños. Quizá por tener una abuela periodista y escritora, y otra normalista y economista. Tal vez porque mi madre trabajó desde que tengo memoria, y también desde que recuerdo, mi padre me hizo su interlocutora, compartiendo conmigo lecturas e ideas”.

En su discurso de aceptación del premio agradeció “a mi padre, el faro permanente; a mi mamá, el ejemplo constante; y a mis hermanos, mis compañeros y aliados”. Y dijo algo que revela el asidero de su entereza: “lo cierto es que crecí sabiendo que a este mundo se viene a hacer algo, a aportar, a transformar, a construir”.

Desde su condición de mujer habló del México que puede ser: “un país en el que no se violente a cuatro de cada diez niñas y mujeres en su casa, y una de cada dos mujeres casadas o unidas no sean víctimas de violencia por parte de su pareja. Donde no se hostigue, acose o discrimine y una de cada cuatro en su lugar de trabajo, o se asesine cada día a siete mujeres por el simple hecho de serlo”.

El reconocimiento a Claudia Ruiz Massieu Salinas es un premio a la fortaleza y al talento. Refleja, también, el afecto que se le tiene a alguien ante la cual no se puede ser indiferente.

Por vacaciones esta columna volverá a aparecer el martes 5 de enero. Feliz Navidad y que en 2016 lluevan bendiciones en la vida de cada uno de ustedes.

Twitter: @PabloHiriart

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