Opinión

TPP: lo local y la secrecía

 
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Contenedor. (El Financero)

El pasado febrero de 2016 y sumido en una secrecía casi sagrada se firmó en Nueva Zelanda el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica TPP, acuerdo en el que 12 naciones de la cuenca del Pacífico buscan establecer la zona de libre comercio más grande del mundo; liderados por Estados Unidos (que se incorpora en 2008) y Japón (incorporado en 2011), participan Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y México que manifestó su interés por participar cuando Felipe Calderón aún era presidente en 2012 y previa invitación oficial a pertenecer por parte de Estados Unidos.

Dicho acuerdo internacional de la próxima generación sigue siendo un enigma para los productores y fabricantes nacionales. Hasta lo que se conoce, abarca desde las relaciones comerciales, económicas, políticas y jurídicas entre las naciones y su alcance es de 40 por ciento de la economía mundial de bienes.

Se considera, de aprobarse por todas las naciones al interior de sus Congresos, que es el pacto más importante desde 1993 que se firmó el TLC. Pero, ¿a quién beneficiará? ¿Obedece a la lógica de cerrarle el paso a China? ¿Conviene a México? ¿Qué sectores serán más beneficiados y cuáles no?

Las respuestas aún son inciertas ya que desde su inicio en enero de 2006 el hermetismo de las negociaciones ha sido su principal característica; sin embargo, lo que afirma la Secretaría de Economía es que tan sólo en 2012 el 72 por ciento de nuestras exportaciones se realizó con los países que serían miembros de este acuerdo.

Es de señalarse que México cuenta ya con tratados de libre comercio con algunos de sus miembros, menos con Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam.

El Senado de la República tendrá que debatir dicho tratado, en un ambiente de poca gobernabilidad, bajo crecimiento, inseguridad, corrupción y además, elecciones.

Personajes como los premios Nobel de Economía, Joseph Stiglitz y Paul Krugman, han manifestado su oposición a dicho acuerdo, ya que aseguran dañará a los consumidores y ciudadanos. Además revelan la complejidad de las adecuaciones a las legislaciones nacionales.

Asimismo, ¿qué podemos esperar acerca de compromisos laborales y ambientales? ¿Vale la pena el ofrecimiento de internet abierto en estos países a cambio de perder competitividad? ¿Es nuestra salida ya que se afirma promoverá los más altos estándares de transparencia y anticorrupción de la historia, pues obliga a los países a ratificar o aceptar la Convención de Naciones Unidas Contra la Corrupción (UNCAC)?

¿Qué pasará con las legislaciones locales? ¿Qué aprendimos con el Brexit? ¿Podrá cualquier presidente de cualquier país cancelar el acuerdo (léase Trump)? ¿Será negociado por nuestras autoridades con la credibilidad de nuestro gobierno y de la misma forma con la que se operó la visita de Trump a nuestro país?

Muchos cuestionamientos y debemos sumar el TPP a la agenda nacional. Sin duda el último trimestre del año será de enormes retos, veremos si nuestra ciudadanía, nuestras instituciones y nuestros representantes estamos a la altura.

Twitter: @SamuelAguilarS

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