Opinión

El tóxico coctel en el que vive la economía global

 
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Brexit. (Reuters)

Los mercados financieros globales continúan observando un comportamiento de montaña rusa extrema. ¿Cuál es la razón por la que los participantes de los mercados se encuentran tan ansiosos ahora?

Temo decirles que siguen siendo los cuatro pilares de incertidumbre que nos han propiciado las oleadas intermitentes de alta volatilidad desde junio de 2014 y que pareciera que toman turnos para mantener a los mercados agitados: (1) Incertidumbre en torno al momento y magnitud a la que el Banco de la Reserva Federal de EU (Fed) decida aumentar su tasa de referencia y el contrastante panorama para los bancos centrales de Japón, Inglaterra y la Eurozona, que probablemente tengan que instrumentar medidas de mayor laxitud monetaria; (2) la posibilidad de que la economía global se encuentre experimentando un menor crecimiento, en particular la incertidumbre en torno a la magnitud y velocidad a la que la economía china se está desacelerando, con sus problemas relacionados como la situación financiera del sistema bancario y la forma en la que están llevando a cabo la liberalización de sus mercados; (3) los precios de las materias primas, particularmente el precio del petróleo; y (4) riesgos geopolíticos, que como he escrito con anterioridad, si bien no forman parte de los otros tres pilares de carácter económico, han estado aderezando la complicada situación del mundo.

Debido a que por el momento los participantes de los mercados no se encuentran particularmente preocupados por una inminente alza de tasas del Fed, que los datos económicos de China no han apuntado a una mayor desaceleración a la anticipada y que los precios del petróleo se encuentran oscilando alrededor de los 50 dólares por barril, la angustia actual está concentrada en una de las consecuencias de la laxitud monetaria en la Eurozona –punto (1)-, y dos riesgos geopolíticos, punto (4). Por el lado de la laxitud monetaria en Europa, en conjunción con un crecimiento persistentemente lento, los participantes de los mercados se encuentran preocupados por la salud financiera de los bancos italianos. Cada vez queda más claro que necesitarán capitalizarse. En este sentido me gustaría destacar dos aspectos: (1) Las reglas de la Unión Monetaria Europea (UME) para llevar a cabo una capitalización de algún banco (o bancos) con dinero público se han tornado más restrictivas, por lo que no será fácil para el gobierno italiano llevar a cabo un rescate bancario como los que hemos visto en el pasado. No obstante lo anterior, el gobierno de Italia podría argumentar que con “la inminente” salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit), existen “circunstancias especiales” que podrían relevarlo de las estrictas reglas de la UME y lograr capitalizar a los bancos necesitados con recursos públicos; y (2) el 29 de julio el Banco Central Europeo (ECB) publicará los resultados de las pruebas de estrés del sistema bancario europeo. Debido a esto es probable que el gobierno italiano anuncie un paquete de rescate antes de que se publiquen, con el fin de que “el hoyo esté tapado” antes de que se sepa públicamente que existe o que el mal resultado de las pruebas de estrés ofrezca razones para justamente apoyar un inminente rescate bancario en Italia. En mi opinión, cualquiera que sea el desenlace va a causar una oleada de alta volatilidad en los mercados financieros internacionales. Sobre todo que este problema se agrega a la difícil situación del banco alemán Deutsche Bank, que el mismo Fondo Monetario Internacional ha calificado como “riesgo importante para el sistema financiero internacional”.

Por el lado de los riesgos geopolíticos, por el momento se encuentran la incertidumbre respecto al resultado del referéndum del Reino Unido para desincorporarse de la Unión Europea y la posibilidad de que aumente la popularidad de Donald Trump, virtual candidato del Partido Republicano, en las encuestas, conforme nos vayamos acercando a la elección presidencial en EU en noviembre del presente. Así, en cuanto al Brexit, considero que estando el Partido Conservador en el poder el en Reino Unido –a favor de la Unión Europea-, y con la renuncia de los principales líderes que apoyaban el Brexit, existe la posibilidad de que el gobierno del Reino Unido no “invoque” el Artículo 50 del Tratado de Lisboa y jamás se tengan que desincorporar de la Unión Europea. La mayoría de analistas políticos ven este escenario con baja probabilidad y los mercados no la están descontando del todo, sobre todo al ver el nivel de la libra esterlina vs dólar de EU por debajo de 1.30 libras por dólar. No obstante lo anterior, considero que la probabilidad de que suceda esto es alta, sobre todo que cuando vote el Parlamento por el Brexit –requisito para formalizar la desincorporación-, no va haber prácticamente nadie haciendo cabildeo para favorecer al Brexit, a pesar del resultado del referéndum. Por último, en cuanto a Trump, considero que en las encuestas que vayan a publicarse de aquí a la elección presidencial en noviembre, es probable que se observe que la carrera entre Hilary Clinton y el candidato republicano va a estar más reñida de lo que se prevé y esto provoque otra oleada de alta volatilidad en los mercados, en donde el tipo de cambio peso-dólar no estará nada ajeno, sobre todo por lo específico que será sobre México.

Me gustaría pintar un panorama más alentador para los próximos meses, pero estos dos asuntos me lo impiden. La alta volatilidad en los mercados financieros internacionales llegó para quedarse unos meses más. Al menos hoy, en mi opinión, el Brexit se ve un poco menos cercano.

El autor es economista en jefe de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter:@G_Casillas

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