Opinión

El TLCAN tiene una historia de 22 años

 
 
 

 

TLCAN. (Especial)

Acuerdo tripartita en una zona económica clave para el mundo, que aunque es importante, lo fundamental es que la relación de Canadá, Estados Unidos y México encontró formas de fortalecerse abaratando el precio de productos terminados para la economía norteamericana y fomentando el empleo de mano de obra barata en México. Canadá nada en las dos aguas.

Hay subyacente en el convenio, una relación que satisface y beneficia a los tres países. Romperlo sería una locura para el vecindario, ya que alteraría el balance de los factores del mercado al tiempo que reduciría la oferta de empleo, ingrediente clave para nosotros, pero también para Estados Unidos.

La astringencia de trabajo en México implicará, en automático, un incremento migratorio 'al otro lado'.

Desde el ascenso de Donald Trump al poder, se ha especulado la posibilidad que el TLC desaparezca. ¡Nada en la vida es para siempre! Y si la Casa Blanca sostiene una iniquidad mercantil, sólo porque nuestra relación les es deficitaria, entonces asumamos que el presidente Trump no tiene la película completa… Pero ese es su problema.

Lo que nos resulta indispensable es determinar los siguientes pasos, acción estratégica para imponer el juego, antes que reaccionar.

Nunca resulta igual aguantar el primer golpe, a darlo primero y esperar respuesta. Si lo das antes, el que recibas llevará implícita la advertencia de que sabes golpear. Y me queda claro que nuestro actual equipo negociador sabe aguantar y cerrar la boca, pero de golpeteo, ¡ni idea!

En días recientes, la Secretaría de Economía entregó al Senado un reporte que advierte de la necesidad de estar preparados ante un eventual abandono de Estados Unidos del tratado comercial. Así, 'estemos preparados', implicando que lo que nos queda por hacer –si el verbo 'hacer' encaja– es esperar que los otros hagan.

¡Vaya negociación! 'A ver cómo nos va' es la línea a seguir de nuestros abogados ante el acuerdo.

Es urgente pasar de la defensa a la ofensiva. Es tiempo de anotar. Desde antes del ascenso de Trump al poder, hemos venido advirtiendo la necesidad de tener una postura clara, definida, conveniente y alternativa. Contundente, ante el evidente bullying del que somos objeto.

¿Que a lo mejor nos dejan?… ¡buena suerte! Lo que no es aceptable es 'rascarle a una bolsa vacía'.

Este gobierno, encabezado por el presidente Peña, se ha acostumbrado a que los conflictos que enfrenta se resuelven solos. Todo es cuestión de apostarle al tiempo.

Pero si la problemática de política interior es manejable al saber que está subido en el poder, las controversias internacionales no son igual de doblegables. Digamos que en ese estadio no es obligatorio aplaudirle.

La realidad prevaleciente es que la posición que guarda México ante el TLC es débil. Incluso el gobierno de Justin Trudeau ya adelantó que evaluaría de manera contundente la inconveniencia de las posturas de Washington.

A los mexicanos nos urge proyectar una recia personalidad ante el mundo.Ya basta de amenazas sobre la construcción de muros, bloqueos e intimidaciones impropias a la estatura de nuestra patria.

México es grande. Somos un pueblo orgulloso y potente. Nuestra cultura y capacidad de trabajo son evidentes y no están sujetas a interpretaciones cortas y xenófobas.

“La majestad y la grandeza no está en ser uno señor, sino en que por tal lo tengan”: Pedro Calderón de la Barca. Y un señor determina su camino. No espera a que otros decidan sobre el rumbo.

#JuntosporMéxico #PoderparaHacer. 

Twitter: @PedroFerriz