Opinión

El tiro por la culata

 
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hoy no circula

Uno de los más grandes riesgos que tiene el gobernante es no atender o ignorar las lecciones de la historia, y si eso al mandatario le trae problemas, éstos se agravan para la sociedad que padece gobernantes de esa especie.

Hace unos días el presidente de la Asociación Nacional de Comerciantes de Automóviles señaló que con la entrada en vigor de las nuevas normas temporales del programa citadino Hoy No Circula, la venta de vehículos usados se ha incrementado en al menos 10 por ciento. ¡Y el programa no tiene siquiera una quincena!

Imaginemos qué va a ocurrir en cuatro o seis meses: la otrora ciudad de los palacios se convertirá en 'ciudad atascadero'.

En 1991 el entonces regente de la Ciudad de México se dejó embelesar con un programa que reordenaría el tráfico. Se llamó Hoy No Circula.

Una gran performance en el marco grandioso que le gustaba al presidente Carlos Salinas.

“La ciudad capital volverá a ser un sitio donde la armonía vial dará lugar a una nueva plataforma de desarrollo ordenado…” Ufano dijo el regente.

Conforme pasaban las semanas, los meses y más tarde los años, el número de vehículos creció en forma alarmante. Había ocurrido justo lo que no se deseaba: los ciudadanos se defendieron y ahorraron para tener un segundo y hasta un tercer vehículo para no paralizar sus actividades. Esa fue la respuesta ante un gobierno que no privilegió el transporte público ni dispuso un ordenamiento real para controlar el paso de grandes camiones de carga, así como el hecho de que el caos sin regular los autobuses de línea, los taxis y la creación de un reglamento apegado a la realidad se hicieran presentes. En aquella ocasión fue la improvisación y la demagogia lo que disparó un programa que, en otras latitudes y formando parte de un escenario integral, había dado resultados pero que entre nosotros estaba condenado al fracaso desde el principio. Nadie calculó que los Verificentros serían espacios benditos para las corruptelas ni tampoco se pensó que el fenómeno escalaría aunado las partículas de diverso grado que pululan en el aire defeño. Apenas si se empezó a hacer caso a la necesidad de mejorar la calidad de las gasolinas, aunque esto a nadie motivaba ya que es un asunto más bien técnico y opaco que no atrae ni miradas ni reconocimientos. En suma, el programa estaba prendido de alambritos y de palabrería que permitiera apuntar a un hombre que aspiraba (soñaba) en ser candidato presidencial.

Ahora el programa se repite e involucra al secretario del Medio Ambiente y anida en una comisión para atender una supuesta megalópolis que sólo es válida para la ampliación del Distrito Federal (DF) con 17 municipios del Estado de México pero para nada con Puebla, Tlaxcala y Morelos. La misma e idéntica aspiración ya hecha pública del jefe de Gobierno del DF lo lleva a capitanear un robustecido Hoy No Circula que acusa las mismas grietas que hicieron fracasar el programa de hace 25 años.

¿Nadie entre las autoridades que llevaron el programa actual hasta el extremo pensó que la ciudadanía inconforme no respondería como pudiera? El resultado inicial ya está a la vista: para empezar, la multiplicación de automóviles seminuevos y hasta bien usados como remplazo para los días prohibidos así como para subsanar las múltiples deficiencias del Metro con sus correspondientes fraudes de los que nadie es responsable ( Línea 12, la Dorada). Más tarde, ni los taxis, ni las compañías de taxis independientes que resultaron voraces negociantes y el colmo: la falta de previsión de los hospitales para atender el fenómeno de la contaminación en el aparato respiratorio y los órganos de la visión de miles de capitalinos. En cifras oficiales, hay 20 mil muertes anuales debido a la contaminación.

Está visto, del Hoy No Circula de hace 25 años, ningún funcionario aprendió la lección. Los días nos han mostrado que domina la improvisación mientras la ciudad capital ofrece ya un gigantesco y creciente inventario de todo tipo de autos que, en no pocos momentos nos ahogan sin que nadie se dé cuenta que el tiro ya sale por la culata.

Twitter: @RaulCremoux

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