Opinión

¿El Tianguis Turístico tiene que ser para un priista?

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Tianguis Turístico

“Dalo por hecho, el Tianguis Turístico del próximo año le toca a Guanajuato”, me dijo ayer un funcionario de la Secretaría de Turismo. Y, obvio, su comentario fue off the record.

Sin embargo, el secretario de Turismo de ese estado, Fernando Olivera, no echa las campanas al vuelo y es cauteloso.

“Qué porcentaje de probabilidades crees tener ahora para llevarte la sede del Tianguis”, le pregunto y responde que sólo 50 por ciento. “Es muy poco”, le digo, pero a él le preocupa la conformación del comité que tomará la decisión, porque se compone de ocho votos de funcionarios del gobierno y sólo cinco votos de representantes de la iniciativa privada.

Su miedo es que la decisión tome tintes políticos (“institucionales”, les llama él). “Eso nos preocupa”, confiesa.

Desde que el Tianguis se volvió itinerante (hasta 2011 siempre se hizo en Acapulco) y la Secretaría de Turismo licitó la sede para 2012, fueron 18 estados más la ciudad de México quienes se disputaron el evento. En ese concurso se decidieron las sedes para los tres siguientes años y los ganadores fueron la dupla Riviera Nayarit-Puerto Vallarta; seguido de Puebla y del binomio Cancún-Riviera Maya.

Como los acapulqueños se quedaron muy enojados cuando les quitaron la propiedad del Tianguis, el candidato a la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, vio que el tema podía ser una buena maquinita de votos, así que les prometió regresarles el evento, aunque ya no permanentemente, sino cada dos años.

Así que la sede de este año ya no se concursó, sino que la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, se la asignó directamente a Acapulco para cumplir así con la promesa de campaña del hoy presidente. Y se olvidó, suponemos, de abrir una licitación más para la sede de 2016.

Fue hasta hace una semana, a 19 días de que inicie el Tianguis Turístico de este año, que Sectur publicó en el Diario Oficial de la Federación la convocatoria para el próximo año, otorgando sólo cinco días para inscribirse.

Los dos aspirantes más activos para ganar la sede habían sido el propio Olivera, que la quiere llevar a la ciudad de León, y su homólogo de la ciudad de México, Miguel Torruco. Y, por la enorme diferencia de tamaño e infraestructura, era obvio que la favorita para ganar era la capital del país.

Pero, sorpresivamente, al día siguiente Torruco, miembro de un gobierno perredista, anunció que ya no participaría esta vez. Le echó la culpa a Sectur y se quejó de que ya no hay suficiente tiempo para efectuarlo con la calidad que merece la capital del país; pero adelantó que sí pelearía la sede de 2017. Sin embargo, esa tampoco la podrá tener, porque al parecer se le olvida que no habrá convocatoria para dentro de dos años, porque de nuevo regresará a Acapulco. Así que, en el mejor de los casos, tendrá que esperar a 2018.

Ante la inesperada renuncia de la ciudad de México –cuyos argumentos no parecen muy sólidos–, Olivera y León se colocaron de punteros pero, como advierte él mismo: esas cosas, hasta que suceden son hechos consumados. “Nosotros ya hicimos nuestra parte y ahora sólo queda esperar”, dice. Lo cual, conociéndole, es difícil de creer ya que el resultado se dará a conocer dentro de 19 días, mismos en los que seguramente seguirá cabildeando y presionando, junto con algunos secretarios de Turismo de sus estados vecinos, con los que pactó incluirlos de alguna manera en el evento para que también saquen provecho.

Como si fuera información clasificada, hasta anoche ni la Sectur ni el Consejo de Promoción Turística de México accedieron a proporcionar la lista de los estados que se inscribieron en la convocatoria, pero trascendió que podrían estar de nueva cuenta Jalisco, ahora con Guadalajara; también Quintana Roo intentaría repetir; otro más es Yucatán, con Mérida, y es muy posible que también esté Nuevo León.

Olivera es el secretario de Turismo que más ha trabajado para obtener el Tianguis Turístico, pero siempre será un handicap para una metrópoli como León competir con urbes como Guadalajara o Monterrey.

Esperemos que si no gana la sede, al menos sea por razones técnicas y no porque su verdadero handicap sea pertenecer a un gobierno de filiación panista.

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