Opinión

El terso regreso de Bachelet

10 febrero 2014 4:52 Última actualización 15 agosto 2013 5:2

 
 
 
Ricardo Márquez
 
 
A tres meses de las elecciones presidenciales en Chile, nada parece alterar el camino de la exmandataria Michelle Bachelet hacia un segundo periodo al frente del ejecutivo de ese país.
 
 

Además de la enorme popularidad de Bachelet, candidata de la coalición Nueva Mayoría de centro-izquierda (antes conocida como la Concertación), la Alianza por Chile –coalición de partidos de centro-derecha que apoyó al actual presidente Sebastián Piñera– ha enfrentado complicaciones para definir a su candidata.
 
 

Durante el proceso de elecciones primarias de la Alianza quedó marginado Laurence Golborne, el ministro de Minería que adquirió popularidad tras el rescate de los 33 mineros atrapados en 2010, y resultó electo Pablo Longueira, ex ministro de Economía y ex senador. Sin embargo, Longueira renunció a la candidatura un par de semanas después por cuestiones de salud. Finalmente, la candidata elegida por la Alianza para representarla en las elecciones de noviembre es Evelyn Matthei, ex ministra del Trabajo que enfrenta ahora una carrera cuesta arriba para darse a conocer y competir con la ex presidenta.
 
 

El de Bachelet fue uno de esos raros casos en que un gobernante concluye su administración con índices de aprobación significativamente mayores a los que registraba al inicio de la misma. Al dejar su cargo como presidenta más de 80% de los chilenos aprobaba su gestión, mientras que unas semanas después de iniciar su mandato esta cifra era de 60%.
 
 

Actualmente, su popularidad es reforzada por su capacidad de presentarse como una política cercana a sectores poco favorecidos de la población, así como por su carisma, una cualidad de la que carece el presidente en turno, Sebastián Piñera.
 
 

Este contraste ha sido marcado, especialmente desde que se desataron las multitudinarias manifestaciones estudiantiles a mediados de 2011. Mientras Piñera enfrentaba el que sin duda ha sido el mayor reto de su presidencia, Bachelet se mantenía alejada de los reflectores nacionales y conservando su prestigio a nivel internacional al frente de ONU-Mujeres. La movilización estudiantil representó para Piñera un golpe del que no ha podido recuperarse. Desde entonces, sus niveles de rechazo han sido consistentemente superiores a los de aprobación. Actualmente, sólo un 30% de los chilenos aprueban su gestión.
 
 

Al igual que Piñera, Bachelet enfrentó durante su gestión manifestaciones estudiantiles que exigían reformas al sistema educativo chileno, aunque de menor magnitud que las de 2011. Desde aquellas primeras protestas, ambos presidentes impulsaron algunos cambios a la legislación en la materia para tratar de satisfacer las demandas de los inconformes. Sin embargo, la educación chilena, que a todos los niveles es provista mayoritariamente por instituciones privadas y financiada por los propios estudiantes, seguirá siendo un tema espinoso para cualquier gobierno. Por lo pronto, la candidata Bachelet ya ha propuesto reformas para ampliar el acceso de los chilenos a educación gratuita.
 
 

Hasta ahora, todo parece favorecer a la abanderada de la Nueva Mayoría. Lejos del desgaste de la política nacional durante tres años, Michelle Bachelet fortaleció su figura y preparó su regreso a los primeros planos, en un entorno de rechazo de los chilenos al distanciamiento de sus políticos, encarnados por Sebastián Piñera. Sólo una sorpresa mayúscula podría alejar a Bachelet de un segundo periodo en el Palacio de La Moneda.