Opinión

El tercer sobre de Peña Nieto

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Enrique Peña Nieto anunció en mensaje en la residencia oficial de Los Pinos que Virgilio Andrade Martínez será el nuevo Secretario de la Función Pública. (Cuartoscuro)

Dice una leyenda de la política mexicana que todos los presidentes, cuando se van, le dejan a su sucesor tres sobres con consejos, para que los abra cuando afronte alguna crisis importante.

El primer sobre dice: “échame a mí la culpa de todo”. El segundo: “haz cambios en tu gabinete”. Y el tercero: “prepara tus tres sobres”.
Peña Nieto no abrió sus dos primeros sobres y ahora tendrá que abrir el tercero.

Al sexenio todavía le restan casi cuatro años, pero se le acabó el tiempo para abrir sus dos primeros sobres y, como apuntó en estas páginas Jaime Sánchez Susarrey, en muchos sentidos “lo alcanzó el futuro”.

Por el estilo personal de gobernar de Peña Nieto, no se le pueden pedir golpes de timón, autocríticas severas, ni que haga cambios drásticos donde su equipo no ha funcionado.

Olvidémonos del “presupuesto base cero”, porque no tiene fuerza política para ello: 58 por ciento de la población lo reprueba.

¿Qué podemos esperar en los siguientes años de acuerdo con las virtudes que sí tiene el presidente, y no con las que no tiene?

Lo primero, que maneje su sucesión y no se le escurra entre las manos. Ahí Peña Nieto tiene una de sus principales virtudes. No es un improvisado. Lo demostró en el Estado de México.

El presidente tiene que recuperar aceptación ciudadana. Si sigue cuesta abajo va a arrojar a la población en brazos de un iluminado que no cree en la democracia.

Va a cometer errores, pero sus adversarios van a magnificar cada escaramuza hasta convertirla en drama nacional para debilitarlo y mandar el mensaje de que la única salvación del país está en ellos.

Peña Nieto no puede dejar la presidencia en manos del alguien que dinamite las reformas, sino que debe entregar la banda a quien las haga avanzar, pues sus resultados son de largo plazo.

La presidencia empieza a jugarse ya, al primer minuto después de las elecciones intermedias de junio, y sólo puede ser ocupada por un demócrata. Es real el riesgo de que el próximo inquilino de Los Pinos sea un Chávez tropical.

Para lo que resta del sexenio podemos esperar una vasta obra de infraestructura, como la que realizó Peña Nieto en el Estado de México cuando fue gobernador.

Es una lástima que se haya cancelado el tren bala México-Querétaro, por culpa de una mala solución al conflicto de la 'casa blanca' en Las Lomas.

Tiene que haber un esfuerzo formidable en infraestructura porque ya lo hizo en el Estado de México. Hay que exigirle que lo ponga en práctica a escala nacional.

Como obligación histórica esta administración debe aumentar las reservas de petróleo y revertir la caída de la producción de crudo.

Es penoso ver el informe de EL FINANCIERO-Bloomberg: ya no reponemos el 100 por ciento de lo que extraemos de petróleo. Al contrario, producimos menos y restituimos únicamente 67 de cada 100 barriles extraídos. ¿Qué es eso?

Tiene que “peinar” el Golfo de México para aumentar reservas y producción.

Eso es lo que se debe esperar. Esas son sus virtudes y es lo que puede dar. Ya se le pasó la época de abrir sus dos primeros sobres. Falta el tercero: preparar su salida y su legado.

Twitter: @PabloHiriart

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